Acompañando a los jóvenes como Hermanos Menores | Franciscanos, Juventud y Fe

¿Enseñar o aprender? Esta fue una de las primeras interrogantes que me surgió cuando en el año 2014, los hermanos me pidieron acompañar como asistente nacional a la JUFRA. En experiencias pastorales parece normal que frente al desafío de las juventudes, inmediatamente tengamos que preocuparnos de las estrategias lúdicas o de entretención, como si a los jóvenes tuviéramos que mantenerlos solamente entretenidos. Este paradigma sociológico y pastoral cambió en mi experiencia al poco tiempo de comenzar a caminar con la JUFRA, ya que si bien son fundamentales las estrategias metodológicas para actualizar y transmitir el Evangelio, esto no puede ser lo único y más importante, ya que podemos estar construyendo un proyecto pastoral desde nuestros paradigmas o prejuicios sobre la juventud, pero no desde lo que ellos son y necesitan.

Además, fuimos descubriendo desde una mirada contemplativa que en los jóvenes Dios se deja ver, pues Dios es joven, ya que en la historia se nos ha revelado con vitalidad, novedoso, con energía, interpelador, con sueños, con alegría y pasión. Estos rasgos fácilmente lo podemos reconocer en la mayoría de los jóvenes- juventudes. Por eso, he llegado a comprender, que en nuestro acompañar a los jóvenes en su viaje de fe, somos los acompañantes los que más aprenderemos de ellos. En otras palabras, vamos como hermanos y menores, a desenterrar a Dios en la vida e historia de cada joven, abiertos a la novedad que Dios quiere ofrecernos en cada joven.

 En el actual servicio como Animador del cuidado pastoral de las vocaciones, me siento llamado junto a mi fraternidad a descubrir el sueño de Dios en cada joven que se acerca. El año pasado hemos aprobado en nuestro Capítulo Provincial la creación de una fraternidad dedicada a los jóvenes. Esta instancia hermosa y desafiante, requiere “escucha y paciencia”, En otras palabras tener la actitud de un hermano que camina con y entre sus hermanos jóvenes, como Jesús de corazón paciente y humilde, siempre dispuesto a acoger y escuchar. Por eso, estos primeros meses desde la creación de esta Casa de Jóvenes, nos hemos dedicado principalmente a contemplar por donde está soplando el Espíritu Santo en la vida de los jóvenes, pues solo el contemplativo de Dios y de sus hermanos, en este caso de los jóvenes, podrá construir y trabajar desde las propias realidades juveniles y desenterrar ahí mismo el rostro escondido de Dios.

 

Fr. Luis Cisternas Aguirre, OFM
Animador Provincial CPV


Este artículo es parte de una serie que describe el trabajo que los frailes están haciendo en todo el mundo para acompañar a los jóvenes en la fe. Estas historias son solo un ejemplo de la forma en que innumerables frailes caminan con los jóvenes hoy en día. A medida que los franciscanos nos preparamos para el Sínodo de los Obispos de 2018, Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional. Que estas historias inspiren a todos los que las leen a un compromiso cada vez más profundo para compartir la alegría del Evangelio con nuestros hermanos y hermanas jóvenes.