Directrices de animación del Definitorio general para los años 2016 y 2017

Hermanos y Menores hacia las Periferias

Directrices de animación del Definitorio general para los años 2016 y 2017

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PRESENTACIÓN

Queridos hermanos,

¡El Señor les dé su paz!

El Capítulo general recientemente celebrado, ha querido dar impulso a un renovado movimiento de testimonio y de anuncio del santo Evangelio por parte de nosotros los hermanos menores: ir a las periferias para llevar la alegría del Evangelio a nuestro mundo de hoy.

También el Papa Francisco en el discurso que dirigió a los Capitulares durante la audiencia nos lo reiteró a todos: es importante que se recupere la conciencia de ser portadores de misericordia, de reconciliación y de paz. Realizaréis con fruto esta vocación y misión, si sois cada vez más una Institución «en salida».

Con las presentes Directrices de animación, el Definitorio general ofrece a todos los hermanos de la Orden un instrumento para reflexionar y para confrontar lo que significa hoy para nosotros ir a las periferias, realizando caminos concretos de conversión y evangelización, de misericordia y de amoroso cuidado de nuestra casa común.

Con la esperanza de que estas páginas puedan transformarse en programas de vida y misión en todos los ámbitos de nuestra Orden, y así ofrezcamos una ayuda para la conversión y el crecimiento en el camino evangélico de cada uno de nosotros hermanos menores y de cada fraternidad, les deseo a todos la paz y el bien de parte del Señor.

Roma, 25 de enero de 2016
Fiesta de la conversión de S. Pablo Apóstol

Fr. Michael A. Perry, OFM
Ministro general

 

INTRODUCCIÓN

Queridos hermanos,

Con el presente material, titulado Hermanos y Menores hacia las Periferias, les presentamos lo que será el horizonte inspirador de nuestro servicio de animación y de gobierno de nuestra Orden durante el próximo sexenio.

Ante todo queremos compartir con ustedes algunas pistas de reflexión a partir de todo lo que nos ha encomendado el Capítulo general 2015 en su Documento.

En segundo lugar, en el más amplio contexto del tema general y pensando en una programación sexenal, de dos en dos años, les proponemos las directrices para los próximos dos años (2016-2017), de cara a un camino de comunión con toda la Iglesia según nuestro carisma.

 

HERMANOS Y MENORES HACIA LAS PERIFERIAS

El Capítulo general recientemente celebrado, con el tema Hermanos y Menores en Nuestro Tiempo, ha puesto ante nosotros lo que es el centro de nuestra identidad: la fraternidad y la minoridad; vivida ésta en la realidad del mundo de hoy. Durante el Capítulo nos hemos confrontando con la realidad de la Orden, con sus fortalezas, pero también con sus debilidades.

Al encontrarnos con tantos hermanos, venidos de las distintas partes del mundo, hemos renovado nuestro agradecimiento al Señor por el don de la fraternidad: el Señor nos ha dado hermanos. Hemos oído hablar del bien que Dios realiza a través de su testimonio, tanto por sus palabras como por sus obras.

Nos hemos confrontando también con las dificultades y las contradicciones que los hermanos experimentan. Ante la dura realidad y la llamada a renovarnos para ser hermanos y menores, hemos percibido un profundo sentido de esperanza y de posibilidad que se cumplirá -como lo dice el Documento capitular- si renovamos nuestro compromiso con la vida evangélica: ser verdaderos hermanos y menores y salir hacia donde la alegría de Dios y la misericordia son profundamente anheladas (cfr. n. 33).

También hemos sido invitados a esta salida por el Papa Francisco, quien el 26 de mayo de 2015 nos recibió en Audiencia y nos pidió «ser portadores de misericordia, de reconciliación y de paz». Nos recordó que esta vocación y misión la llevaremos a cabo con fruto si somos «siempre una Institución ‘en salida’».

El Documento del Capítulo ha expresado bien esta llamada a salir hacia las periferias. La atención dada a la “crisis” del mundo y de nuestra Orden podría hacer que nos replegásemos sobre nosotros mismos, como si el centro del mundo fuésemos nosotros y nuestra crisis: pero contra esta tentación auto referencial emerge la recurrente invitación para salir a las periferias. Tal llamada se repite en distintos lugares del Documento (cfr. nn. 12, 22-23, 32-33). Al final se propone un tipo de síntesis: «Todos debemos hacer la elección -en el ámbito personal, local y provincial- de ser verdaderos hermanos y menores y salir hacia los lugares de nuestro mundo donde la alegría de Dios y la misericordia son tan profundamente anheladas» (n. 33).

El corazón de nuestra forma de vida

La salida hacia las periferias ha sido siempre un elemento esencial de nuestra forma vitae. La aventura franciscana comenzó cuando Francisco oyó al Crucifijo de San Damián que le decía: «Ve, repara mi casa» (cfr. 2C VI, 10), llamada que se confirmó pocos años después en la Porciúncula, cuando escuchó «el pasaje evangélico en el que Cristo, enviando a los discípulos a predicar, les entrega la forma de vida evangélica» (LM III, 1). Después Francisco y sus primeros compañeros fueron ulteriormente confirmados en la certeza de ser enviados a evangelizar según el ejemplo de los apóstoles cuando abrieron por tres veces el Evangelio (cfr. LM III, 3).

Además, cuando Francisco y el grupo de los primeros hermanos fueron al Papa para conseguir la aprobación de su forma vitae, expresaron de esta manera que querían ir más allá de los pequeños límites de Asís. Refiriéndose a ese hecho, la Leyenda de los Tres Compañeros relata que Inocencio III autorizó a Francisco «y a sus compañeros a predicar la penitencia por todo el mundo» (n. 51).

Desde el principio la Fraternidad de los Hermanos Menores será un grupo “en salida”, hacia los leprosos, más allá de Asís, fuera de Italia, también entre los sarracenos y otros infieles. En la Porciúncula, en 1219, se enviarán a los primeros hermanos hacia los países no cristianos. El mismo Francisco viajará a Tierra Santa.

La Orden siempre ha respondido a esta vocación originaria con gran generosidad y creatividad a lo largo de los siglos.

Hoy seguimos dando esta respuesta al mandato del Señor en las más diversas formas de misión y evangelización, mostrando que «es hermoso salir del pequeño claustro conventual para caminar por el gran claustro del mundo, para encontrar, aprender, anunciar y, sobre todo, para estar… Para tocar con manos desarmadas y menores la carne de la gente que vive en nuestras ciudades, en las periferias, que andan en busca de sentido, de vida» (ItN p.7).

Hacia las periferias

La periferia es por definición la zona externa o el territorio marginal respecto a un centro. Se trata de una parte extrema, contrapuesta al centro, de un espacio físico o de un territorio. Por lo tanto, el paradigma centro-periferia hace referencia al grado de distancia del eje central de una realidad y puede referirse ya sea al territorio físico o al social, político o espiritual.

La llamada de la Iglesia de ir hacia las periferias encuentra su origen en Pentecostés, cuando recibió el don del Espíritu Santo que la impulsó hacia los confines del mundo para cumplir el mandato de Jesús: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15). Es este Espíritu de amor el que nos hace reconocer a Jesús como Señor y experimentar la paternidad de Dios, quien nos impulsa a “salir”.

«Una auténtica experiencia de Dios, en efecto, nos pone en movimiento, porque no es posible sentir el abrazo infinito de un Dios locamente enamorado porque es amor y solo amor, sin sentir al mismo tiempo la necesidad urgente de compartir esta experiencia con los demás» (CapGen/9 n. 11).

Gracias a este encuentro con Cristo en el Espíritu que se transforma en familiaridad y comunión por exceso de gratuidad y de alegría, nosotros somos rescatados de nuestra clausura aislada y podemos salir para comunicar a todos la verdadera vida, la felicidad y la esperanza que nosotros hemos experimentado. Lo que nos impulsa no son los dramáticos acontecimientos de la vida, ni siquiera los desafíos de la sociedad, sino el amor recibido del Padre a través de Jesús en el Espíritu Santo.

Así esta experiencia de la misericordia de Dios en Jesús nos lleva a descentrarnos, a ser menos auto referenciales y a estar más atentos a los cambios del mundo; «a angustiarse menos por su futuro y más por el destino de la humanidad; a afanarse no tanto por adecuar sus estructuras internas sino por adecuarse a los tiempos que corren» (CapGen/09 n.14). De esta forma, el «mundo entero» (cfr. Mc 16,15), todos los seres humanos, toda necesidad, se convierte en periferia que nos llama a llevar el Evangelio.

Recordemos la llamada del Santo Padre a todos los consagrados: «Hay toda una humanidad que espera… toda forma de vida consagrada se pregunte sobre lo que Dios y la humanidad de hoy piden» (Carta Apostólica a todos los Consagrados con ocasión del Año de la Vida Consagrada, 2, 4-5). Está claro que este llamamiento hecho por el Papa tiene que ver con nuestra vocación de ser itinerantes, con la acogida y con el compartir nuestra vida con las personas, sobre todo con los pobres, con nuestra presencia en zonas desconocidas, difíciles, riesgosas, con la cercanía a los más pobres, los que sufren, los excluidos, con una atención particular a los lugares de frontera y con las nuevas formas de evangelización y de presencia, con nuestra disponibilidad hacia una colaboración activa con los laicos y con la Familia Franciscana (cfr. ItN pp.30-31). Realmente «este ha sido siempre el núcleo de nuestro modo de vida franciscano» (CapGen/15 n. 32), sin embargo debemos buscar las formas más adecuadas para ser fieles en el mundo de hoy.

 

Directrices de animación para
los años 2016 y 2017

Responder a la llamada que nos hace el Señor para ir a las periferias quiere decir estar atentos a la realidad de hoy, a nuestro tiempo de hoy, interrogándonos sobre lo que Dios y la humanidad nos están demandando.
Como hermanos y menores hacia las Periferias queremos responder a la realidad dinámica del mundo, a los cambios sociales y eclesiales. Sabemos que debemos ser flexibles. Así pues, atentos a las llamadas de la Iglesia y a los acontecimientos de la Familia Franciscana, les proponemos dos temas para la animación de los dos primeros años de este sexenio:

2016
Hermanos y Menores hacia …
la misericordia y el perdón

2017
Hermanos y Menores hacia …
la justicia, la paz y la integridad de la creación

 

2016: Hermanos y Menores hacia …
la misericordia y el perdón

“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”
(Lc 6,36)

El tema aglutinante para el año 2016 será la misericordia, con relación al Jubileo y al Perdón de Asís.

La misericordia
En este año de la misericordia nosotros hermanos, como hijos de la Iglesia, anunciamos la misericordia. A este respecto el Santo Padre nos ha lanzado un fuerte reto:

«La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno. En nuestro tiempo, en el que la Iglesia está comprometida en la nueva evangelización, el tema de la misericordia exige ser propuesto una vez más con nuevo entusiasmo y con una renovada acción pastoral. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre» (MV 12).

El Papa Francisco a los hermanos Capitulares:

«La minoridad llama a ser y sentirse pequeño ante Dios, encomendándose totalmente a su infinita misericordia. La perspectiva de la misericordia es incomprensible para cuantos no se reconocen «menores», es decir, pequeños, necesitados y pecadores delante de Dios… Es importante que se recupere la conciencia de ser portadores de misericordia, de reconciliación y paz… Habéis heredado una autoridad en el pueblo de Dios con la minoridad, con la fraternidad, con la mansedumbre, con la humildad, con la pobreza. Por favor, ¡conservadla! No la perdáis. El pueblo os quiere, os ama» (CapGen/15 pp. 33-35).

Una evaluación honesta y concreta, a todos los niveles, de la manera en que vivimos como portadores de la misericordia de Dios y heraldos de la buena nueva del perdón para todos, es más que necesaria. Y, como se ha mencionado anteriormente, esto significa que debemos tener en cuenta si realmente somos menores en nuestras actitudes o no.

¡Este año no tendrá sentido, si al final no hemos pedido perdón o no hemos perdonado a nadie!

Como siervos inútiles debemos pedir perdón con humildad y sinceridad. ¿Acaso debemos pedir perdón a nuestros hermanos? ¿A los laicos con quienes trabajamos, con quienes tenemos una responsabilidad pastoral? ¿Al clero o a los obispos? ¿A nuestra hermana la Madre Tierra?

Por otro lado debemos ser generosos en conceder nuestro perdón, acogiendo en nuestra vida a quienes nos piden perdón, como san Francisco nos pide y como decimos todos los días cuando oramos a nuestro Padre: perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

La Formación Permanente juega un buen papel en este asunto. Durante este año sería deseable que todas la Entidades organizaran talleres o seminarios, por ejemplo: sobre el Sacramento de la Reconciliación (cómo se celebra en nuestras iglesias y parroquias), sobre el modo en que nuestras fraternidades son (o no son) lugares de perdón y de misericordia, sobre el estudio de las fuentes bíblicas y franciscanas de la reconciliación, sobre la posibilidad de implicarse en la iniciativa «24 horas para el Señor» (MV 17), para celebrarla el viernes y el sábado que anteceden al Domingo IV de Cuaresma (4 y 5 de marzo de 2016): sería una buena ocasión para ofrecerla también en nuestras iglesias.

Además, el Papa nos recuerda las obras de misericordia tradicionales en las cuales queremos comprometernos con aquella creatividad que es propia de nuestro carisma.

  • Obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, visitar a los enfermos, visitar a los encarcelados, enterrar a los muertos.
  • Obras de misericordia espirituales: dar buen consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca, consolar al triste, perdonar al que nos ofende, sufrir con paciencia los defectos del prójimo, rogar a Dios por los vivos y los muertos.

El perdón recíproco

2016 es el centenario del Perdón de Asís, durante el cual se les ha propuesto a las comunidades franciscanas de Asís que pongan en práctica caminos penitenciales de toma de conciencia, de petición de perdón y de acogida gozosa de la misericordia que puedan traducirse en gestos de indulgencia recíproca.

Esta iniciativa en Asís
podría trascender de un itinerario local
a toda la Familia Franciscana universal:
de Asís hacia el mundo entero.

Durante el año del Perdón tendremos la oportunidad de preparanos para celebrar al año siguiente los 500 años de la publicación de la bula pontificia Ite vos.

Podremos emprender nuevos senderos para dar testimonio del amor fraterno y como hermanos franciscanos de la Primera Orden, atrevernos a manifestar la reconciliación entre nosotros. Serán propuestas rutas para la «‘purificación de la memoria’, que puedan favorecer, entre los hermanos y en las fraternidades, la acogida de una nueva visita del Señor Resucitado y de su salvación».

Este es nuestro deseo para todos los hermanos y para todos aquellos con quienes nos relacionamos.

¡Que el Señor Resucitado nos conceda a todos nosotros su paz y su perdón!

 

2017: Hermanos y Menores hacia …
la justicia, la paz y la integridad de la creación

«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados»
(Mt 5,6)

Durante el año 2017 fijaremos nuestra atención en dos importantes llamamientos que hemos recibido: uno de la Iglesia, con la Encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, y otro de la Familia Franciscana, con la celebración del centenario de la Ite vos, también llamada Bulla unionis.

Caminar juntos… con la Iglesia

La encíclica Laudato si’ del Papa Francisco nos ayudará a proponer una vez más el patrimonio franciscano contenido en el Cántico del hermano Sol de san Francisco de Asís. Bajo este punto de vista deseamos ser Hermanos Menores “en salida”, para abrazar las periferias del mundo teniendo en el corazón la justicia, la paz y la integridad de la Creación.

Basados en las directrices de la encíclica y los materiales ofrecidos por JPIC, estamos invitados a programar algunos retos concretos y a llevar a cabo una praxis evangelizadora imitando a Francisco de Asís, «el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad» (LS 10).

En el proyecto de vida y misión todas las fraternidades locales elaboren un programa ecológico que promueva estilos y opciones concretas de vida que manifiesten el respeto y el cuidado de la Creación (cfr. El Subsidio, El Cuidado de la Creación en la Vida Cotidiana de los Hermanos Menores, publicado por la Oficina general de JPIC, 2011). Los Visitadores generales en su servicio a las Entidades tengan el cuidado de verificar y promover este programa (CapGen/15, Decisión n.19).

Estamos en una situación histórica, social, política y eclesial, que nos interpela como cristianos y como Hermanos y Menores, para ser en nuestro tiempo testigos y promotores de la justicia, de la verdad, de la paz y de la misericordia que hemos recibido y que ahora queremos donar a la humanidad y a toda la Creación, siguiendo la invitación del Concilio Vaticano II: «Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón» (GS 1).

En este contexto mundial donde con frecuencia dominan los conflictos y la violencia, los invitamos a promover la paz y la no violencia en todos los ámbitos en los que vivimos y trabajamos (CapGen/15 nn. 12.14), sirviéndonos también de los instrumentos y de la documentación que podéis encontrar en la página de la Orden en la red (www.ofm.org).

En fin, en la búsqueda de un estilo de vida auténticamente pobre y evangélica, los animamos a estudiar y poner en práctica las sugerencias contenidas en el soporte La administración franciscana de la economía (cfr. CapGen/15 nn. 19-20).

Caminar juntos… con la Familia Franciscana

“Ite vos”, memoria creyente para orientar juntos nuestro futuro.

Motivados por los 500 años de la Ite vos (Papa León X, 1517) dedicaremos el 2017 a la Fraternidad franciscana de la Primera Orden para profundizar en los aspectos relacionales desde el punto de vista de la minoridad, prestando especial atención a la dimensión interpersonal e institucional. Desearíamos introducir el tema del estilo de vida fraterna y vivir, como Familia Franciscana, momentos y sucesos que nos ayuden a hacerles frente y a discernir juntos senderos comunes de vida y misión, en la escucha del Espíritu.

En esa ocasión, sería deseable llegar a definir algunas propuestas comunes para vivir experiencias inter-obedienciales, en los distintos ámbitos de la actividad formativa, misional, pastoral, caritativa, así como en el ámbito de la fraternidad local, provincial o de la Conferencia. Será un signo relevante para nuestra sociedad y para la Iglesia, el hecho de que la Primera Orden logre pasos visibles en la comunión y en la unidad, teniendo presente el don de la diversidad.