Cardenal Ouellet a las Clarisas de Asís: está es la hora de la vida contemplativa

“La pandemia que nos confina en casa es vuestra hora, la hora de la vida contemplativa que reconduce la humanidad y la Iglesia a Dios, a lo esencial de la fe, a la oración y a la comunión en el Espíritu”: así escribe el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los obispos, en una carta dirigida a la Madre Inés, Priora del Proto-Monasterio de las Clarisas de Asís. Una misiva deseada por la religiosa misma que solicitó al purpurado de escribir unas palabras a las monjas, en estos tiempos difíciles por la difusión del coronavirus.

Esta “es la hora de la vida contemplativa”, afirma, en consecuencia, el cardenal Ouellet, porque en el momento en el cual, no obstante, el heroísmo de médicos y trabajadores de la salud, “tantas familias sufren de la enfermedad y la muerte de sus seres queridos en la soledad”, las hermanas de vida contemplativa están “al pie de cama” con los enfermos, el Espíritu agranda sus corazones “hasta las fronteras desconocidas de la humanidad que sufre”. La presencia de las religiosas, así de “discreta y extendida”, es -subraya el purpurado- “un bálsamo de ternura y de paz sobre las llagas” de la humanidad.

Isabella Piro

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Imagen: Maestro della Santa Chiara, Milagro de los panes