Convento Medieval Franciscano redescubierto en Oxford

Por primera vez durante muchos siglos, los arqueólogos han podido ver partes sustanciales de una de las mayores instituciones de enseñanza medieval de la universidad, un convento fundado  por frailes franciscanos en 1224.

Fue de importancia fundamental en la historia de la Universidad de Oxford.

Junto con sus rivales, los dominicos, los franciscanos fueron una fuerza importante para ayudar a transformar la institución, al enfocarse en temas intelectualmente mucho más rigurosos y desafiantes en el plan de estudios.

Aunque la universidad ya existía desde hacía algunas décadas, se había especializado en la enseñanza de cursos prácticos de orientación vocacional, como la escritura de cartas, la gramática latina, retorica, las matemáticas básicas y el derecho práctico.

Sin embargo, los franciscanos y sus colegas y rivales dominicanos introdujeron un nuevo énfasis en la teología en el plan de estudios que a su vez condujo a la enseñanza de la filosofía avanzada, la física, la historia natural, la geología e incluso la óptica. En esa etapa, la teología era considerada como la disciplina intelectual más vanguardista y ultramoderna, e incluso fue llamada “la Reina de las ciencias”. Los frailes usaron la teología y el contenido de la Biblia como un camino a todas esas otras disciplinas.

Gracias a las contribuciones de estos frailes medievales, Oxford se convirtió rápidamente en el centro internacional de estudios que todavía es hoy. La investigación arqueológica revela, por lo tanto, cómo era la vida de Oxford durante esa transición históricamente crucial.

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La investigación arqueológica también es importante porque el convento franciscano (conocido como Greyfriars) fue el hogar de algunos de los académicos más importantes en la historia de la Universidad de Oxford y, de hecho, de la historia más amplia de la vida académica europea.

Entre los eminentes eruditos medievales que enseñaron en Greyfriars estuvieron Roberto Grossatesta (uno de los primeros grandes matemáticos y físicos medievales de Europa), Rogerio Bacon (un filósofo, lingüista y pionero de la ciencia empírica), Haymón de Faversham (un diplomático internacional de primer nivel que enseñó en París , Tours, Bolonia y Padua, así como Oxford), Juan de Peckham (que se convirtió en arzobispo de Canterbury), Pedro Phillarges (un franciscano italiano ampliamente reconocido como Papa a principios del siglo XIV) y Guillermo de Ockham (un importante filósofo y político teórico radical).

Estos “súper frailes” con una gran reputación internacional eran escuchados por reyes y papas y colocaron a Oxford en la parte prominente del el mapa, a nivel internacional. Ellos, y su «hall» y convento de Oxford (Greyfriars), fueron políticamente muy influyentes y eso, a su vez, ayudó a darle a la universidad un mayor estatus, atrayendo así a cada vez a maestros y estudiantes destacados.

 Autor: David Keys | Fotos: Oxford Archaeology | independent.co.uk

Texto inglés completo: Alchemy, flushing toilets and blood-letting: The secrets of medieval Oxford revealed