Corea del Sur: los frailes auxilian a los más necesitados

En el capítulo provincial de 1988 en la provincia de los Santos Mártires Corea decidieron tener como prioridad la atención a los pobres. Derivado de esta los frailes franciscanos decidieron abrir un comedor en el convento de Seúl, capital de Corea del Sur. Después de casi 35 años, los más necesitados pueden encontrar allí una comida caliente por el precio simbólico de 200 KRW (0,16 dólares). El comedor para los pobres se encuentra en la Casa de Francisco, gestionada por los frailes de la comunidad: Fr. Seraphim es el director, Fr. Vincent Ko y Fr. Ezekiel Heo acompañantes, Fr. Felix consejero y Fr. Peter Shin, Basil Lim, Damian Kim son asistentes. La Casa Francisco también acompaña espiritualmente a los voluntarios que son hermanos de la OFS y al igual que a personas de otras religiones o no religiosas, las cuales ayudan voluntariamente en la preparación de la comida o sirven en la sala. “Cuando los frailes, voluntarios e invitados se reúnen, es un momento de alegría”, dice Fr Seraphim Lee, director. “El mayor reto es hacer más para ayudar a los sintecho a reincorporarse a la sociedad. Espero que nuestra casa pueda seguir siempre apoyando a los pobres y avanzando en el camino de ser todos hermanos”.

Son aproximadamente 300 personas que todos los días (excepto los miércoles) comen en el convento franciscano y desde el 2010 también proporciona un área de descanso para las personas sin hogar, para que puedan dormir un poco, ducharse o lavar ropa. Así, los hermanos intentan diariamente testimoniar con su vida la fraternidad cristiana y franciscana y la importancia de la solidaridad.

Ayuda a los sintecho y alcohólicos

La Provincia de los Santos Mártires de Corea cuenta ahora con 159 frailes distribuidos en 20 casas. Hay varios proyectos de solidaridad para los más necesitados. Por ejemplo, la Casa Hansarang, una comunidad para personas sin hogar fundada durante el año 2007 en Seúl por Fr. Francis Yoon. Donde los frailes ofrecen alojamiento a los pobres durante dos o tres meses y les ayudan a encontrar trabajo o a recibir un subsidio del gobierno si no pueden trabajar. “Soy feliz cuando me encuentro con el Señor en medio de los pobres y cuando veo a una persona que cambia su vida y se gana la vida”, comentó el Fr. Francis Yoon. La dificultad estriba cuando nuestros huéspedes no pueden superar sus adicciones o no encuentran trabajo». Todos los días, el director de la casa anima a los hospedados a llevar una vida comunitaria, a reforzar su vida de fe y a contribuir al ahorro común a través de un fondo compartido.

Además de la sede central en Seúl, Hansarang House tiene otras dos sedes: en Paju, en el noroeste de Corea del Sur, donde hay una granja para alcohólicos, y en Yangyang, en el noreste, donde hay una casa de recuperación. Los frailes intentan ofrecer a los indigentes y drogadictos un trabajo y una vida normal y viven entre ellos, compartiendo sus alegrías y penas. Tenemos como ejemplo, en la Casa Paju donde Fr. John Paek y Bernadine Choi acompañan a los alcohólicos. Las actividades diarias son variadas: en Seúl hay una fábrica de tofu y un taller de elaboración de rosarios e imágenes religiosas, mientras que en la Casa Yangyang trabajan en la elaboración de salsa de soja y algunas verduras.

La pastoral de migrantes

Debido al continuo aumento de los trabajadores extranjeros y de familias multiculturales, además, la Conferencia del EAC inició decididamente la puesta en marcha de una pastoral para los migrantes. Desde 2007, por lo tanto, en la ciudad de Jinju al sur del país, Fr. Simon Kim, párroco de la iglesia de Chiram, se ocupa de la misa en inglés para la gente anglófona. Fr. Martin Vu y Fr. Thomas Dang de Vietnam acompañan, en cambio, a una comunidad vietnamita en la ciudad de Jinju y en la diócesis de Masan. Los frailes, a través del Centro de atención para el empleo público y el Centro para los migrantes de la diócesis de Masan, trabajan también en la obra de apoyo a los trabajadores que sufren condiciones injustas. “Nos alegramos cada vez que vemos a los migrantes superar las dificultades de vivir como extranjeros a través de la fe», dice Fr.  Simon Kim. Aún hoy, las madres y los hijos de las familias multiculturales tienen dificultades para recibir el apoyo adecuado del gobierno y la sociedad. Por eso es importante que cada vez más gente preste atención a la realidad de los trabajadores migrantes y de las familias multiculturales”.