Cuidar de los pobres y de la tierra: Primer campamento nacional JPIC en Italia para frailes y jóvenes

 

Del 22 al 26 de agosto de 2017, un grupo de jóvenes y frailes de toda Italia participó en el primer campamento nacional de JPIC en Palermo, Italia. Fr. Francesco Zecca, OFM, animador JPIC de Salento, relata el evento a continuación:

 

Como Hermanos Franciscanos de Italia nos hemos interrogado cómo poder dialogar más sobre los valores de JPIC con el mundo juvenil. Hemos pensando proponer a los jóvenes entre 18 y 35 años una experiencia de formación en los valores de JPIC, encuentro con testimonios y servicio a los hermanos empobrecidos.

El encuentro se realizó en Sicilia, en la ciudad de Palermo, entre el 22 y 26 de agosto. Participaron en el campamento 20 jóvenes y 9 frailes provenientes de distintos lugares de Italia. El hilo conductor que hemos elegido fue “el cuidado”, un camino que parte de Dios que cuida de sus hijos, para llegar al hombre que está llamado a imagen del Padre a cuidar del hermano, de la creación, de la sociedad en la cual está inmerso.

La experiencia ha sido vivida desde la itinerancia dentro de la ciudad, cada día nos hemos propuesto encontrar historias de hombres y mujeres que en la vida cotidiana han tratado comprometerse con el el Evangelio. El P. Pino Puglisi, un «padre» para todos aquellos jóvenes que han intentado arrancar del crimen de la calle y por eso fue asesinado por la mafia en 1993; al hermano Biagio Conte, un joven de una familia rica que, tras una crisis humana y espiritual, abandona su «mundo» y comienza a cuidar a los “hermanos postergados por la sociedad», instalando en Palermo la misión «Esperanza y Caridad» que recibe alrededor de 1000 hermanos y hermanas cada día.

También otros hermanos han participado en el tema del “cuidado”, los Hermanos Franciscanos del convento de Tierra Santa, llevan adelante diversas actividades sociales, incluyendo la mesa de los pobres en la calle y el taller de cerámica; la Sastrería social «Al Revés», que promueve un camino de promoción humana a través del empleo y el compromiso creativo de las personas que piden a la vida «una oportunidad para mejorar».

En los días del campamento, tanto los jóvenes como los hermanos destinaban un tiempo del día al servicio a la misión «Esperanza y Caridad», como señal concreta de cuidar y servir a los hermanos y hermanas que al mismo tiempo nos cuidaron dándonos una palabra, una sonrisa, o compartiendo parte de su historia.

Al final del campamento todos estábamos contentos con la hermosa experiencia vivida, que pretendía hacer que el Evangelio se familiarizara cada vez más con nuestra vida cotidiana, no haciendo como “super héroes”, pero como decía el Papa Francisco en Laudado si’: “dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea.»(LS 217).

Estas líneas no expresan plenamente la experiencia de la gracia que el Señor nos ha hecho vivir, porque algunas personas nunca encuentran suficientes palabras para expresar la riqueza de un evento, pero ciertamente quieren ser un himno de alabanza al Señor por lo que Él ha logrado en nuestras vidas durante estos días. Entonces, qué mejores palabras usar para concluir este pequeño artículo, que las de nuestro padre San Francisco: «Alabad y bendecid a mi Señor, alabadle y servirle con gran humildad».