Seminario sobre Ecumenismo en Venecia

La comisión “Servicio para el diálogo” de la Orden ha llevado a cabo su última actividad de animación del sexenio, del 16 al 21 de febrero pasado, a través de un Seminario sobre el diálogo ecuménico en El Instituto de Estudios Ecuménicos “San Bernardino” (ISE), adyacente al convento San Francisco de la Viña en Venecia. El tema elegido para este quinto Seminario ha sido: “El ecumenismo en vista del diálogo interreligioso”. Han participado en dicho evento los miembros de la Comisión y, en algunos momentos, los estudiantes y algunos profesores del ISE. También han sido invitados algunos representantes del Servicio para el diálogo de la Conferencia italiana y del Instituto Teológico de Verona. Hemos estado contentos de que haya participado un hermano del Sacro Convento de Asís, Fr. Silvestro Bejan OFMConv. Durante Los días del Seminario hemos sido fraternalmente recibidos por la fraternidad local, especialmente por Fr. Stefano Cavalli, OFM, Director del ISE, que es un Instituto incorporado a la Facultad de teología de la Pontificia Universidad Antonianum (Roma), y del Ministro provincial de la Provincia Veneta, Fr. Antonio Scabio, OFM.

El tema elegido ha tenido la intención de hacer hincapié en la necesidad de un diálogo entre los cristianos con la finalidad de que nuestro diálogo con las otras religiones y otras culturas pueda tener más credibilidad. ¡Para nosotros, no es posible el diálogo interreligioso si no hay diálogo entre los cristianos! Con las diferentes relaciones  y reflexiones durante que se presentaron durante el Seminario, hemos profundizado y comprendido mejor la diversidad y riqueza de las Iglesias de Oriente y las derivadas de la Reforma de Martín Lutero.

Al principio, los miembros de la Comisión, hemos tenido un intercambio de experiencias en el campo del diálogo en nuestras provincias de origen, y la manera en que hemos estado involucrados personalmente. Posteriormente, uno de los relatores, Fr. Ricardo Burigana, del ISE, nos presentó con una perspectiva de la presencia de las diversas Iglesias y de la realidad ecuménica de Italia. Un monje de la comunidad ecuménica Bose (Piamonte) nos ha ofreció su testimonio y nos ha presentado el estilo de vida, la espiritualidad, las actividades de su comunidad formada por monjes de diferentes profesiones de fe cristiana. Por la noche, la oración de Vísperas ha sido animada por él mismo en el estilo ecuménico de Bose.

Al día siguiente, Fr. Russel Murray, OFM,  miembro de nuestra Comisión y al mismo tiempo estudiante en el ISE, ha presentado una historia del ecumenismo en las iglesias protestantes en los Estados Unidos. Enseguida, un grupo de estudiantes del dicho Instituto ha compartido su propio testimonio y la manera en que viven concretamente el diálogo entre las Iglesias en sus realidades. Hemos sido enriquecidos por la relación de Fr. Roberto Giraldo, OFM y del Prof. Burigana sobre la realidad de las Iglesias orientales y protestantes y respecto a la posibilidades de diálogo ecuménico hacia la unidad de los cristianos. Además Fr. John P. Asimakis, un profesor de la Iglesia católica de Grecia nos ha presentado la realidad de la relación entre la Iglesia ortodoxa griega y los greco-católicos. Los tres relatores nos han hecho comprender mejor el camino hasta ahora realizados en la búsqueda del diálogo ecuménico cotidiano, la gran riqueza que existe en esta diversidad y los numerosos desafíos y dificultades para continuar el itinerario hacia la unidad de los cristianos. Fr. Rubén Tierrablanca, OFM, de la Fraternidad de Estambul, ha desarrollado el tema “Diálogo ecuménico y diálogo interreligioso en confrontación”, revelando la necesidad de hacer una correlación constante entre las dos dimensiones, sin dejar de lado la importancia fundamental de la dimensión cultural.

En nuestra oración de vísperas, además de la animación del monje de Bose, en otras dos ocasiones Fr. Pascal Robert, OFM de Pakistán y Fr. Silvester Dhim, OFM, de Corea, nos han ayudado a orar enriqueciéndonos con la espiritualidad del Islam y del Budismo, respectivamente. Con ello, hemos podido experimentar la posibilidad de dejarnos introducir al misterio de Dios mediante la fe de los no cristianos.

Los decretos del Concilio Vaticano II, Nostra aetate (sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas) y Unitatis redintegratio (sobre el ecumenismo)  han sido una luz en nuestro camino y demuestran más que nunca su actualidad “Todos los pueblos forman una única comunidad” (Nostra aetate 1). Todavía más: “No podemos invocar a Dios, Padre de todos los hombres, si nos negamos a conducirnos fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios. La relación del hombre con Dios Padre y la relación del hombre con los hombres sus hermanos están tan estrechamente unidos, que dice la Escritura: ‘El que no ama, no ha conocido a Dios’ (1 Jn 4, 8)” (Nostra aetate 5).

La actual áspera realidad mundial no nos ayuda a reflexionar con calma sobre el diálogo, sobre todo en el interreligioso. Desafortunadamente, los atentados contra “Charlie Hebdo” en París, el 7 de enero de 2015 y en Copenhague (Dinamarca), el 14 de febrero, la guerra en Siria, Irak y Ucrania, así como los diversos actos de terrorismo perpetrados durante los últimos meses parecen contradecir todos los esfuerzos en favor del diálogo. Para nosotros, los Hermanos Menores, el desafío es enorme… Algunos de nuestros hermanos se encuentran en el corazón del conflicto (Siria, Irak, Egipto, Libia, Ucrania…). En este año de la vida consagrada, ¿cuál sería nuestra tarea para el responden evangélica y franciscanamente a los desafíos de nuestro mundo? “Nosotros, como hijos de san Francisco, fieles al “espíritu de Asís”, tenemos la misión de ser “instrumentos de paz”, humildes servidores de la Buena Noticia, descubridores de los múltiples dones de Dios presentes en todas las partes del mundo y entre todas las gentes” (El diálogo de los creyentes, vol. III, p. 17).

Papa Francisco, en su Exhortaxión Evangelii gaudium ha hecho una referencia importante al diálogo ecuménico e interreligioso. Los eventos actuales demuestran la necesidad y la urgencia de un diálogo: “Este diálogo interreligioso es una condición necesaria para la paz en el mundo”, dice el Papa, como una “Una actitud de apertura en la verdad y en el amor” EG 250). Como instrumentos de paz y testigos de esperanza, estamos convencidos que continuamos nuestros esfuerzos en donde vivimos, orando fervientemente con las palabras de nuestro padre san Francisco: “Así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden (Mt 6,12b): y lo que no perdonamos plenamente, haz tú, Señor, que lo perdonemos plenamente, para que, por ti, amemos verdaderamente a los enemigos, y ante ti por ellos devotamente intercedamos, no devolviendo a nadie mal por mal (1Tes 5,15), y nos apliquemos a ser provechosos para todos en ti” (Exposición del Padre Nuestro)