El Ministro general regresa a Roma después de su recuperación

Mis queridos hermanos,

¡El Señor os dé su paz!

Por medio de estas letras, quisiera confirmar la información sobre mi regreso a la Curia General. Es bueno estar de vuelta «en casa» y continuar con los deberes que me han sido confiados por el Señor y por vosotros, hermanos míos.

Durante el período de mi rehabilitación, sentí fuertemente vuestra presencia cerca de mí, hermanos míos, que orabais constantemente por mi recuperación. Gracias a los hermanos de la Curia General, y a todos los que se acercaron por medio de correos electrónicos, cartas y visitas fraternas. Me temo que no he respondido a todos los que me han escrito. Os ruego aceptéis esta nota como signo de mi gratitud por vuestro amoroso cuidado y estima hacia mi persona.

Deseo además agradecer a las Damas Pobres (Clarisas), a las Concepcionistas y a los miembros de la Familia Franciscana por su apoyo en la oración. Que Dios bendiga a todos y cada uno de vosotros mientras respondéis a la vocación evangélica a la que habéis sido llamados.

Un especial agradecimiento va para fr. Julio César Bunader, Vicario General de la Orden, quien junto con el Definitorio General ha guiado a la Orden durante mi ausencia. Que Dios os bendiga y fortalezca siempre nuestra colaboración y comunión al servicio de la Orden.

Los médicos en Chicago hicieron un excelente trabajo al juntar los pedazos de mis huesos. Ahora, por un tiempo estaré caminando con un bastón. He podido caminar hasta tres horas seguidas, ejercitando y estirando los músculos de la pierna izquierda, que fueron los más afectados por el impacto del accidente en la bicicleta. Espero que pronto pueda caminar sin ayuda y, eventualmente, volver a montar en bicicleta.

Sí, lo sé, puede parecer una “locura”.

El tiempo de rehabilitación me dio la oportunidad de reflexionar sobre mi propia vida y vocación, sobre la vida de los hermanos de la Orden, la Iglesia y el mundo, y de formularme preguntas como hacia dónde nos dirigimos como un grupo de Hermanos Menores en tiempos radicalmente cambiantes. Pude reunirme con varios frailes, un biblista y un teólogo, con el fin de iniciar a trazar un plan para la preparación de lo que se denomina el «Informe del Ministro General a los Hermanos de la Orden». Tengo la esperanza de que este informe, que pienso enviar a la Orden a finales de noviembre de 2020, provoque una seria reflexión, análisis, discusión, y el surgimiento de ideas y propuestas concretas que nos ayuden a prepararnos para abrazar el futuro con inteligencia, ánimo, esperanza y alegría, en el espíritu de la Laudato si’. Como podréis intuir,  se trata de reflexionar sobre una visión integral, ecológica y en relación con Dios, los hermanos, la humanidad entera y el universo creado. Para ello, insto a todos los hermanos de la Orden a que continúen estudiando y dialogando sobre los materiales contenidos en los diversos documentos que se han producido durante estos últimos casi cinco años, muy especialmente sobre el Documento Final del Consejo Plenario de 2018 que tuvo lugar en Nairobi, Kenia.

Que Dios os bendiga hermanos míos, mientras os esforzáis cada día por vivir en profunda amistad con Dios; mientras expresáis de manera sencilla y concreta vuestro compromiso con los valores de la fraternidad y de la misión; y mientras vosotros -como nosotros- soñáis juntos el “sueño que Dios” tiene para el futuro de la Orden de Hermanos Menores.

 

Roma, 27 de enero de 2020

 

Fraternalmente vuestro en Cristo y San Francisco,

Fr. Michael A. Perry, OFM
Ministro General y Siervo