En memoria de Fr. Luigi Perugini (1940-2020)

El 27 de noviembre de 2020, en el hospital Sn Benedicto del Tronto (AP – Italia), murió fr. Luigi Perugini. Nació en Montecosaro (MC), Italia, el 4 de octubre de 1940; vistió el hábito franciscano en Treia, el 20 de septiembre de 1958; emitió la profesión de votos simples en Treia, el 21 de septiembre de 1959; se consagró definitivamente al Señor en Colfano de Camporotondo (MC), el 17 de septiembre de 1965; ordenado presbítero en Jesi, el 27 de marzo de 1966.

Fue Ministro Provincial de 1984 a 1991, y también Presidente de la Conferencia de Ministros Provinciales de Italia (COMPI) de 1988 a 1991. Electo Definidor General en 1991, permaneció en funciones hasta 1997. Mientras tanto, fue nombrado presidente de la Fondazione Opere Antoniane (1991-2003). De 1997 a 2003 fungió como director de la Oficina de Comunicaciones de la Curia general y de 1997 a 2015 Director de la revista Acta Ordinis. De 1997 a 2006 recibió el nombramiento de Vicario de la Curia General.

Del 2009 al 2018 residió en el Colegio Sn Antonio, hasta que se agravo su estado de salud. Regresó a su provincia para recibir los cuidados necesarios. En los últimos días su estado de salud se agravó, también a causa del Covid-19, con sus complicaciones consiguientes. Se le transfirió al departamento Covid del Hospital Sn Benedicto del Tronto (AP), ahí, el Señor lo llamó.

Fr Luigi fue Definidor general y colaborador, en diversas funciones, de cuatro Ministros generales, durante un período de casi treinta años. El actual Ministro General, en su carta de participación en la Provincia, destacó “su competencia, seriedad, fidelidad y gran generosidad en todo tipo de trabajo y función que se le solicitó”. “Sin duda lo vamos a extrañar – concluía el Ministro General –  su amable presencia, su sonrisa amistosa, incluida su capacidad de captar cada momento fraterno con su cámara, que tanto le importaba.” De hecho, tenía una gran pasión por la fotografía: un verdadero poeta de la imagen y la fotografía.

Honrados y agradecidos, confiamos nuestro queridísimo fr. Lugi a la eterna e infinita bondad y misericordia del Señor, con la certeza de que todo está escrito en el libro de la vida y en el corazón de Dios.