En memoria de Monseñor Rubén Tierrablanca Gonzalez

El 22 de diciembre de 2020, nuestro hermano Rubén Tierrablanca González, obispo de Estambul, murió en el hospital de Estambul semanas después de haber contraído el CoVid-19. Había estado en un coma inducido médicamente y con un respirador durante las últimas dos semanas.

Miembro de la Provincia de San Pedro y San Pablo de México, Rubén nació el 24 de agosto de 1952 en Cortázar, Celaya, México. Hizo votos solemnes en 1977 y fue ordenado sacerdote al año siguiente. En 1985 completó los estudios de Licenciatura en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico (Roma) y recibió la consagración episcopal en 2016.

Después de enseñar en el área del Antiguo Testamento en El Paso, Texas, y de servir como Definidor Provincial y Secretario de Formación de su Provincia, Fr. Rubén regresó al Antonianum donde trabajó como Rector de estudiantes. Inmediatamente después, fue nombrado Guardián de la Curia General, donde se le conocía por su cuidado de los frailes y especialmente por su amor a la música.

Su compromiso con el ecumenismo y el diálogo interreligioso lo llevó a ofrecerse como voluntario para una nueva misión de la Orden en Estambul, para promover el encuentro y el diálogo entre las iglesias cristianas, con el islam y con las diferentes culturas. De 2003 a 2015, se desempeñó como Guardián en Estambul y Coordinador de la presencia de la Orden en Turquía. No sólo promovió activamente el diálogo, sino que también se desempeñó como párroco en la parroquia de Santa María Draperis en Estambul, y en varias comisiones del Vicariato Apostólico de Estambul. En 2016, se trasladó a Esmirna para servir en la parroquia franciscana y el 4 de abril de 2016 fue nombrado Vicario Apostólico de Estambul.

En la fiesta de San Andrés, el 30 de noviembre de 2020, ya debilitado por CoVid19, Mons. Rubén dirigió una carta al Patriarca Ecuménico de Constantinopla de la Iglesia Ortodoxa Oriental, Su Santidad el Patriarca Bartolomé, pidiendo perdón si en el transcurso de su servicio como fraile, pastor, maestro u obispo pudo haber dicho o hecho algo que ofendiera a su Santidad o a los miembros de la Iglesia Ortodoxa Oriental.

El ministro general, Fr. Michael A. Perry, invitando a todos los frailes de la Orden a recordar a Mons. Rubén en la misa y en sus oraciones, escribe:

Que su ejemplo de servicio humilde y gentil y su celo por promover el diálogo y la fraternidad universal entre todos los hombres y mujeres nos inspire y desafíe a todos a seguir su ejemplo. El Papa Francisco, en su encíclica Fratelli Tutti, sobre la Fraternidad y la Amistad Social, escribe las siguientes palabras que, creo, expresan el espíritu que animaba a nuestro querido difunto Hermano Monseñor Rubén: «[San Francisco] comprendió que ‘Dios es amor y los que permanecen en el amor permanecen en Dios’ (1 Jn 4,16). De esta manera, se convirtió en un padre para todos e inspiró la visión de una sociedad fraterna. En efecto, «sólo el hombre que se acerca a los demás, no para atraerlos a su vida, sino para ayudarlos a ser cada vez más plenamente ellos mismos, puede ser llamado verdaderamente padre».

 

Que nuestro querido hermano Rubén Tierrablanca González descanse en paz del Señor.