Encuentro 2017 entre el Definitorio general con los Visitadores generales

 

Del 14 al 16 de noviembre de 2017, se llevó a cabo en la Curia general el Encuentro 2017 entre el Ministros general OFM y su Definitorio con los Visitadores generales.

En la misa de clausura, el Ministro general, fr. Michael A. Perry, compartió estas palabras:

Muchas veces nos identificamos con la actitud del discípulo principiante, al cual le gusta ver eventos espectaculares e intervenciones milagrosas de Jesús para poder fortalecer su fe. Cuando ocurren grandes calamidades, muchos creyentes llegan a la conclusión de que son actos atribuidos a Dios como una sórdida manera de corregir el comportamiento humano equivocado o desviado. En otras ocasiones, esperamos que ocurran milagros antes de iniciar un proceso de conversión sincera. Por favor, no malinterpreten lo que trato de decir. Estoy convencido que los milagros suceden en la historia humana y representan poderosos signos del permanente amor y cercanía de Dios a su pueblo. Pero nosotros, que hemos sido llamados a conformar el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, no podemos basar nuestra fe en una explosión ocasional de gracia sorprendente y milagrosa. La invitación de Jesús en el Evangelio a descubrir la presencia de Dios en todas partes y en todo momento nos desafía a mirar más allá de los eventos espectaculares y milagrosos para percibir el profundo mensaje que el Evangelio nos transmite.

La parábola de Jesús sobre el Reino de Dios es una invitación a cada uno de nosotros reunidos aquí hoy para entrar más profundamente a participar de la experiencia del Reino que Dios busca ofrecernos en Jesús. Esta invitación a la “amistad” con Dios abre en nosotros el camino hacia una mayor sensibilidad al Espíritu de Dios que mora en la historia humana, presente en cada momento y evento, incluso aquellos eventos que normalmente serían declarados malos e indignos del amor y la misericordia de Dios.

Incluso en medio de tanta confusión y falta de buena voluntad, el Reino de Dios está presente. Y lo mismo se aplica en todas partes del mundo, especialmente en aquellas regiones y entidades franciscanas que visitarán ustedes, queridos Visitadores Generales. Cuando ponemos nuestra confianza en la promesa de que Dios está con nosotros, como el Emmanuel, todo es posible; todas las puertas cerradas se convierten en obstáculos temporales a la espera de un movimiento del Espíritu de Dios en el mundo, un movimiento que tiene el poder de abrir nuevos caminos de esperanza, amor, misericordia y paz.

 

 

La Visita canónica está regulada por el Código de Derecho Canónico, por nuestras Constituciones y Estatutos generales, por los Estatutos para la Visita Canónica y Presidencia del Capítulo provincial, así como por otros documentos de la Iglesia. Es al Ministro a quien corresponde realizar la Visita Canónica, personalmente o por medio de Delegados (cf. EEVC 1). Durante la Visita canónica, el Visitador “representa al Ministro y actúa en su nombre” (EEVC 8 §1). Aun cuando tenga connotaciones jurídicas particulares, sin embargo, la Visita canónica ha de realizarse dentro del espíritu que Francisco indica para la visita a los hermanos.