Es hora de romper el círculo de la indiferencia

El viernes 12 de noviembre el Papa Francisco fue a Asís para encontrarse con 500 pobres de toda Europa, con la finalidad de orar con ellos y escuchar sus testimonios, en ocasión de la V Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el domingo 14 de noviembre. El Santo Padre fue recibido por Fr. Massimo Fusarelli, Ministro General de la Orden de los Hermanos Menores, y por Fr. Massimo Travascio, Custodio de la Basílica Papal de Santa María de los Ángeles y de la Porciúncula, así como por las autoridades religiosas y civiles de Asís.

Relajado y muy sereno, el Papa Francisco recorrió la plaza de Santa María de los Ángeles, deteniéndose a saludar a muchos de los presentes. El pontífice recibió la capa y el bastón de peregrino de algunos necesitados, simbolizando que todos son peregrinos en los lugares de San Francisco, y ha venido aquí a escuchar su palabra.

Al principio del encuentro, Francisco escuchó a una pareja francesa con un bebé de 4 meses, a un ex convicto español de Toledo que, tras una historia de violencia, recibió la ayuda de un sacerdote, y los testimonios de otros pobres. En respuesta, el Papa Francisco pidió que se devolviera la palabra y la dignidad a los pobres mediante la creación de puestos de trabajo.

“Es hora de que los pobres tengan de nuevo la palabra, porque durante mucho tiempo sus demandas no han sido escuchadas. Ha llegado el momento de que abran los ojos para ver el estado de desigualdad en el que viven tantas familias. Es hora de ponernos manos a la obra para restablecer la dignidad mediante la creación de puestos de trabajo. Es hora de volver a escandalizarse ante la realidad de los niños hambrientos, esclavizados, náufragos, víctimas inocentes de todo tipo de violencia. Es hora de que la violencia contra las mujeres se detenga y de que se las respete y no se las trate como mercancías. Es hora de romper el círculo de la indiferencia y descubrir la belleza del encuentro y del diálogo. Es hora de reunirse. Es hora de reunirse. Si la humanidad, si los hombres y las mujeres no aprendemos a encontrarnos, nos dirigimos a un final muy triste.”

Al final de su discurso, el Papa Francisco oró para que todos podamos vivir y testimoniar la serenidad y la alegría con la cual vivió San Francisco: “Aquí, en la Porciúncula, San Francisco nos enseña la alegría que nace de mirar al que esta cerca como un compañero de viaje quien nos comprende y nos apoya, igual que nosotros lo hacemos con él o ella”.

El encuentro terminó mediante la escucha de la Palabra, una oración de intercesión al Padre, el envío del saludo y la bendición final, seguida de la entrega de presentes a los pobres por parte del Santo Padre.  Hay que recordar que con este viaje el Papa Francisco ha estado cinco veces en Asís.

 

foto: corrieredellumbria.corr.it