Escuchen y Vivirán Directrices para constituir una Fraternidad de Eremitorio o Casa de oración

Introducción

 Escuchen y vivirán. Inclinen el oído de su corazón. Estas palabras de san Francisco de Asís en su Carta a toda la Orden son una invitación para escuchar a Cristo, «verdadera sabiduría del Padre» (2CtaF 67), a quien los Hermanos Menores con la profesión religiosa siguen más de cerca (cf. CCGG 1 §1). La invitación a escuchar es el camino salvífico de la Palabra que nos llama a la escucha física y a la escucha obediente interior, el itinerario del discípulo llamado a inclinar el oído del corazón. Esta trayectoria del hermano y de la fraternidad nos conduce a vivir el Evangelio, a alabar a Dios y a testimoniarle con las palabras y las obras.

Desde esta perspectiva el Definitorio general, en colaboración con la “Comisión de la Orden para la oración y devoción”, y con la contribución de diversos hermanos, ha elaborado las Directrices para constituir una Fraternidad de Eremitorio o Casa de oración, según las indicaciones de la Decisión 7 del Capítulo general 2015. Este subsidio no pretende agotar el tema de los Eremitorios o de las Casas de oración, ni de la dimensión cristiana y franciscana de la oración y la contemplación, ni pretende ofrecer indicaciones metodológicas o presentar el resultado de un estudio histórico sobre los Eremitorios en la Orden, y ni mucho menos tiene la pretensión de dar una respuesta a las necesidades de las Entidades de la Orden. Se trata de una primera aproximación al tema, deseando dar indicaciones para iniciar el diálogo, en todas las Entidades o Conferencias, y que decidan constituir una Fraternidad que conceda a la oración el primer lugar.

Sabiendo que la Orden es una Fraternidad y en ella, «los hermanos, seguidores de san Francisco, están obligados a llevar una vida radicalmente evangélica, es decir: en espíritu de oración y devoción» (CCGG 1 §2), el contenido de las Directrices responde:

  1. a la oportunidad de tener un instrumento que sea un desafío para profundizar en la prioridad de la oración, y que «el espíritu de la santa oración y devoción, al que las demás cosas temporales deben servir» (Rb V,2) sea más evidente en la vida de los Hermanos Menores;
  2. a la necesidad de encontrar formas concretas para poder constituir una Fraternidad de Eremitorio, siguiendo la legislación de la Orden (cf. EEGG 15 §1) o una Casa de oración. Por dicho motivo se dan algunos elementos válidos, provenientes de la Regla para los eremitorios, y que pueden enriquecer la dimensión orante de todo hermano y fraternidad.

También nosotros proclamamos, según la fe de la Iglesia, que «quiso Dios, con su bondad y sabiduría, revelarse a Sí mismo» y «movido por su grande amor, habla a los hombres como amigos y trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía» (DV 2). No solo en la palabra, sino que también en el silencio Dios se revela, como dirá uno de los pasajes de la Biblia que tiene como protagonista al profeta Elías (cf. 1Re 19,11-13): Dios se revela al profeta en la voz del silencio. No en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en el silencio, en el «susurro de una ligera brisa» (1Re 19,13). De esta forma el profeta Elías aprende que el Dios viviente es el Dios del silencio y del ocultamiento.

Brevemente, palabra, silencio y soledad son imprescindibles en la vida religiosa de los Eremitorios, como lo fue para Francisco de Asís y para la fecunda historia de la Orden. Todavía hoy es válida la invitación para asegurar que sigan existiendo, con el fin de darles prioridad en la vida de los Hermanos Menores estén donde estén. Por eso las Directrices son para todos los hermanos de la Orden. De hecho es esencial «conservar el silencio» (REr 3) para entrar en la zona de la comunicación y la comunión con Dios; solo el silencio exterior e interior, que requiere de tiempos y lugares de soledad, permite la escucha y la acogida, no solo de la Palabra, sino también de la presencia de Quien habla, para obedecer a la voz del Hijo de Dios y dar testimonio a todos de que «no hay nadie omnipotente sino él» (cf. CtaO 7-11).

 

Preliminares y Metodología

Las Directrices son una ayuda a la Fraternidad universal para profundizar en “el espíritu de oración y devoción”, llegando a formular indicaciones concretas para todas las Entidades y para que tengan un esbozo para constituir una Fraternidad de Eremitorio o Casa de Oración. Creemos que puede ser una guía general para ofrecer alguna referencia con la que todos los hermanos puedan volver a encontrar la belleza de la dimensión fundamental de la oración en nuestra Orden.

El contenido de este subsidio se precisa e indica en la Decisión 7 del Capítulo general 2015: «El Definitorio general anime con la publicación de las directrices y las indicaciones de medios concretos a cada Entidad, o al menos a cada Conferencia, a constituir una Fraternidad de Eremitorio o Casa de oración (cf. EEGG 15 §1), particularmente dedicada a la vida de oración y devoción. A los hermanos les sea permitido dedicar tiempo y formación a un estilo de oración franciscana, que pueda ser útil también para las otras fraternidades».

El trabajo que se demanda no es fácil. De hecho ahora mismo nos tropezamos con algunas dificultades: comprender la diversidad y la pluralidad, debido a que nuestras vidas están involucradas, del Evangelio, la experiencia que es inherente a nuestro carisma, expresado en formas diversas que fueron afectadas por la cultura y la formación personal.