Hermanos Laicos y Formación Permanente: Una charla a los hermanos de Asia Oriental

Fr. SinisaFr. Sinisa Balajić, Vice-Secretaria de Formación y Estudios de la Orden, fue invitado a la primera reunión de los hermanos Laicos de la Conferencia de Asia Oriental en Corea del Sur, que tuvo lugar  del 3 al 7 de abril de 2017. Fr. Sinisa presentó dos temas importantes: “La persona del hermano laico” y “Los principios fundamentales de la Formación Permanente”.

Su presentación sobre el hermano laico, señaló la tesis básica de que el hermano laico es un fraile como cualquier otro fraile. Todos nosotros, en este sentido, somos esencialmente hermanos: somos todos iguales, tanto laicos  como ordenados.

A partir de esta afirmación, se delineó el marco teórico, que en cierto sentido hecha por tierra la existencia de la cuestión del hermano laico. En efecto, no existe la cuestión del fraile laico. Pero en el aspecto práctico-pastoral, hay que reconocer que hay una seria cuestión del hermano laico en la Orden y de su papel, que está vinculado a diversos acontecimientos de nuestra historia. Fr. Sinisa pasó a hablar de los problemas y de las oportunidades práctico-pastorales relacionadas con la presencia de frailes laicos y clérigos juntos.

Hablando de Formación Permanente, reflexionó sobre la vida cotidiana de la fraternidad, y señaló que debe ser enfatizada como el lugar en donde se deben centrar o enfocar todos nuestros esfuerzos. Es necesario tener en cuenta una visión de la Formación Permanente que no se ocupa tanto de las medidas extraordinarias sino en mejorar la calidad de la vida ordinaria. Esta idea de Formación Permanente enfocada en la vida ordinaria no excluye tener iniciativas y programas especiales que puedan ser útiles. Pero no podemos engañarnos a nosotros mismos pensando que la Formación implica solo el aprendizaje de las teorías. Implica el conocimiento de la vida: nuestra propia vida emocional, afectiva, espiritual y todas nuestras percepciones e intuiciones del mundo. Esta visión es fundamental y crucial si queremos entender la Formación como un concepto. La idea de Formación en general, que también significa Formación Permanente, no está vinculada al concepto de tiempo (es decir, que debe ser formado en un tiempo determinado o específico), sino que se refiere a los aspectos psico-espirituales, afectivos, emocionales y existenciales de la persona. La Formación no necesita momentos especiales o extraordinarios. Estos momentos especiales ocurren, se dan; y ciertamente tienen lugar dentro de la vida de nuestras fraternidades – pero precisamente porque son especiales o extraordinarios, se dan en raras ocasiones. Es importante tener en cuenta que la formación no es una disciplina impuesta desde arriba, es decir, impuesta  por el superior, sino que todos debemos asumir la responsabilidad de nuestro propio itinerario-camino de crecimiento. Además, dado que nuestra vida y nuestra formación incluye a otros, uno de los elementos más importantes para nuestra vida franciscana desde el punto de vista pedagógico y formativo es la apertura al otro, es decir, la apertura mutua. Así que cuando decimos que nuestra vida y vocación es ante todo un don, indicamos implícitamente la importancia del otro (de Dios y de los hermanos) en este intercambio de dones que se dan y se reciben.