La basílica y la Universidad Pontificia Antonianum festejan 130 años

 

La Pontificia Universidad Antonianum y la basílica de san Antonio de Padua “Al Esquilino”, cumplen ciento treinta años, ésta última conocida también como basílica de “san Antonio al Laterano”, por su cercanía a la basílica de san Juan de Letrán, fue consagrada el 4 de diciembre de 1887 por el Cardenal Lucido María Parocchi, en aquél entonces era Vicario de Roma.

Para celebrar el acontecimiento del aniversario de la consagración de la iglesia-rectoría y la institución de la Universidad, Monseñor Gianrico Ruzza, obispo auxiliar para el sector Centro, presidió la santa Misa junto al Rector de la dicha Basílica Fr. Alfredo Silvestri y el Vicerrector del Ateneo Pontifício, Fr. Aguntín Hernández. Presente en la celebración sor Mary Melone, Rector Magnifico del Antonianum.

La iglesia fue realizada entre el 1884 y 1887 por el Arquitecto Luca Carimini para la Orden de Frailes Menores que fueron obligados a dejar, después de seiscientos treinta y cinco años, la histórica sede de santa María en Aracœli en el Campidoglio, donde el Ministro general de los frailes menores con su Curia había tenido su sede desde el 1250, para permitir la construcción del Monumento inicial a Victorio Emmanuel II, mejor conocido como Altar a la Patria. Para la edificación de la iglesia, se escogió el área cerca de Letrán, en memoria de Inocencio III quien aprobó la Regla de los frailes menores, luego de haber soñado a san Francisco de Asís sosteniendo con su espalda la Basílica de san Juan de Letrán, madre de todas las iglesias, que estaba derrumbándose.

El 21 de agosto de 1931 Pio XI, en ocasión del VII centenario de la muerte de san Antonio de Padua, elevó la iglesia a la dignidad de Basílica menor. En los edificios contiguos a la Basílica tienen sede, además de la Pontificia Universidad Antonianum, el Colegio Internacional san Antonio, la fraternidad Gabriel Allegra y la Pontificia “Academia Mariana Internationalis”. La comunidad de “san Antonio al laterano”, está compuesta por 160 religiosos y estudiantes provenientes de diferentes partes del mundo. A esta “riqueza de diferentes culturas” el Obispo Ruzza manifestó su sorpresa “de ver tantos frailes provenientes de diferentes países del mundo unidos en armonía en el nombre de Francisco de Asís. En verdad conmueve. El franciscanismo es un germen fuertísimo una vez más de renovación”

Meditando el Evangelio de Mateo, tomado de la liturgia del día en la que se narra la curación del siervo del centurión y de la plena confianza de este último en las palabras y autoridad de Jesús, el Obispo se preguntó cuánto aún hoy la Palabra de Dios “fluye en el corazón de aquellos que participan a la vida de la comunidad” y cuánto las personas pueden comprender en su vivir que la vida debe surgir y fundamentarse en el Evangelio que puede dar “entusiasmo y vitalidad”. En este sentido, ha deseado a la comunidad de “san Antonio al laterano”, de ser una iglesia capaz de evangelizar al externo con el Evangelio en la mano y en el corazón.

“Sean una iglesia capaz de andar entre la gente que no tiene miedo de encontrar culturas diferentes -así sostuvo el Obispo Ruzza- una iglesia que no tenga miedo de encontrarse en un barrio multiétnico donde hay personas, particularmente, chinas, bengalíes y africanas; pero reconociendo su propia riqueza, invítenlos a caminar y viajar juntos. Sean capaces de compartir las grandes riquezas que tienen y que este centro pueda ser puesto a disposición de la comunidad que se debe beneficiar de su propia unión”. El ministro general de la Orden de los Frailes Menores, fray Michael Perry, envió a fray Alfredo Silvestri y sor Mary Melone un pergamino con una especial bendición.

(Roberta Pumpo | romasette.it | 4 de diciembre de 2017)