La Fiesta del Hallazgo de la Santa Cruz de Cristo: la experiencia de la curación y la realidad de la Salvación

Los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa celebraron en el Santo Sepulcro la fiesta del hallazgo de la Santa Cruz. Una devoción celebrada desde el año 327 cuando santa Elena, madre del emperador Constantino, encontró en esta gruta la cruz sobre la que Jesús fue crucificado. Una devoción testimoniada a lo largo de los siglos por san Rufino, san Ambrosio, la peregrina Egeria, el historiador Sócrates y otros.

Una escalera de 27 escalones conduce a la capilla de los armenios, donde un cuadro representa la escena del hallazgo. Después, otros 21 escalones descienden hasta la gruta.

Aquí, siguiendo las indicaciones destinadas a combatir la difusión del coronavirus, se celebraron las primeras vísperas y, durante la noche, la vigilia de la fiesta media hora antes de medianoche.

En la mañana del 7 de mayo la misa solemne fue presidida por Fr. Francesco Patton, custodio de Tierra Santa, concelebrada por el vicario custodial, Fr. Dobromir Jasztal, por Fr. Salvador Rosas, presidente del Convento franciscano del Santo Sepulcro, por Fr. Ibrahim Faltas y por la comunidad franciscana.

“Este año —subrayó el custodio en su homilía— la fiesta del hallazgo de la Santa Cruz y las lecturas que hemos escuchado adquieren un significado especial a causa de la pandemia que está afligiendo al mundo entero.”

Al término de la misa, la procesión al lugar de la resurrección para completar tres vueltas entorno al edículo del Santo Sepulcro y una última vuelta entorno a la Piedra de la Unción, pasando bajo el Calvario donde la Cruz nos dio la Salvación.

En el Santo Sepulcro y en todos los santuarios de Tierra Santa donde vive una comunidad franciscana es constante la oración por toda la humanidad.


Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
«Nuestras comunidades que se encuentran aquí en el Sepulcro, en la Basílica de la Natividad de Belén, en Nazaret pero también en el resto de santuarios, están en este periodo intensificando el ritmo de oración comunitaria: Estamos rezando de manera especialmente intensa por todos los enfermos, por los que trabajan en hospitales y por quien debe tomar decisiones no siempre fáciles.»

Fr. Francesco Patton ha querido reflexionar sobre un aspecto en particular: el paso de la experiencia de la curación a la experiencia de la salvación.

 

Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
«La experiencia de la curación es algo muy importante. Lo sabemos cuando estamos enfermos: El deseo es curarnos. Pero la experiencia de la curación desde una perspectiva cristiana es insuficiente; es de alguna manera una especie de alusión a una realidad mucho más profunda, que es la realidad de la Salvación. Es darme cuenta de que mi vida está en manos de Dios y darme cuenta de que la vida de Dios ya está sembrada dentro de mi existencia y mi persona: Estoy unido en una relación profunda con Jesucristo, su Espíritu habita en mí y toda la Trinidad habita en mí. Esta es la experiencia de la salvación, la experiencia de una vida con Dios que comienza ya ahora y que un día pasará a través de la experiencia pascual de la muerte para ser compartida plena y eternamente con la vida misma de Dios.»

En el edículo, en el altar de la Magdalena y en la capilla de la Aparición a la Virgen María los frailes han cantado: “Ave, oh cruz, única esperanza / que traiga la alegría pascual”. Y Fr. Francesco Patton ha compartido con todos una oración compuesta por San Juan Pablo II.

“¡Oh triunfante cruz de Cristo, inspíranos a continuar la labor de evangelización! Oh, gloriosa cruz de Cristo, danos la fuerza de proclamar y de vivir el Evangelio de la salvación. Oh victoriosa cruz de Cristo, nuestra única esperanza, guíanos a la alegría y a la paz de la resurrección y de la vida eterna. Amén.”

Fuente: cmc-terrasanta.org