Los Frailes en El Salvador trabajando para la 22ª caminata ecológica

“Pedimos justicia ambiental para proteger nuestra casa común”es el lema usado en la 22ª marcha ecológica, que dio cita el pasado 7 de junio en San Salvador, capital del pequeño estado de El Salvador, en Centroamérica. La coordinación de este evento anual, que el año pasado reunió aproximadamente a siete mil personas, fue organizada por los frailes franciscanos de la oficina de JPIC (Justicia, Paz e Integridad de la Creación) en El Salvador. En el núcleo de la oficina de JPIC en El Salvador hay hoy cinco frailes (dos frailes sacerdotes y tres frailes laicos), que cada año acompañan todo el proceso previo a la caminata, a través de momentos de oración y participación con los movimientos ambientales y de la sociedad civil. Se trata de cuatro o cinco meses de preparación a través de lo que ahora se conoce como “método sinodal”, un término que parece nuevo, pero que la oficina de JPIC en El Salvador lleva utilizando desde hace más de 20 años. Para elloexiste un proceso de escucha por parte de la Oficina, donde el problema ecológico sale inevitablemente a la luz.

“Esta escucha, a la luz de la espiritualidad franciscana, en sintonía con la espiritualidad de otras Iglesias históricas, conduce a un camino y objetivo comúnpara construir el camino ecológico, donde todos se apropian de la misión a realizar”, dice Fr. Víctor Triminio, OFM, de El Salvador. Los frailes siempre intentan actuar como puentes y mediadores entre las distintas asociaciones y movimientos, para que la marcha no pierda su finalidad, es decir, un evento pacífico, nacido de una espiritualidad ecológica, con un impacto histórico concreto en la legislación y la política medioambiental del país.

Otros frailes franciscanos también participaron en la Caminata Ecológica del 7 de junio, acompañando a sus feligreses de todo el país: San Francisco Gotera, Santiago de María, El Pepeto, Guadalupe, Planes de Renderos y muchos otros lugares.

“Estamos satisfechos con el trabajo realizado”, explican los hermanos de la oficina de JPIC en El Salvador, “a pesar de la alta probabilidad de lluvia, la tensión silenciosa de la pandemia aún no superada y el estado de emergencia aún vigente en el país, la gente respondió con una notable participación popular en la caminata ecológica”.

Por primera vez en la historia de todas las ediciones pasadas, también fue posible llegar a la casa presidencial para entregar la Carta de DerechosMedioambientales, mientras que en el pasado había que detenerse en la barricada montada por los oficiales para el Mantenimiento del Orden.

En la carta entregada a la casa presidencial estaban todas las demandas de los manifestantes pacíficos, entre ellas: fortalecer y respetar la institucionalidad pública para la gestión ambiental; aumentar la inversión pública para garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento como principios fundamentales para una vida digna y una salud adecuada; así como detener el desarrollo urbanístico desordenado con fines comerciales a costa de la deforestación en las sierras.  “Estas son las demandas que venimos haciendo desde hace décadas y que esperamos sean escuchadas”, concluye el H. Víctor. Hemos pedido al Gobierno que cree un espacio de diálogo directo para poner en marcha las acciones necesarias para construir un país justo, equitativo y sostenible”.