Los frailes en Ucrania a cuatro meses del inicio de la guerra: “Oremos y ayudemos a la gente”

Cuatro meses después del comienzo de la guerra en Ucrania, los frailes siguen al lado de la gente, agotada por el sufrimiento y las laceraciones que ha traído el conflicto. La Orden de los Hermanos Menores, desde el inicio, se ha mostrado cercana con la hospitalidad, la escucha y ayuda a las personas de la zona en conflicto y países vecinos.

“En los primeros días de la guerra había una gran confusión, la multitud huía, de todos los rincones, de este a oeste. Desde el principio nos abrimos al servicio de la población local, ayudando, escuchando, prestando una primera asistencia. El día de hoy se han entregado 32 paquetes de ayuda. Desde el comienzo del conflictose han entregado más de mil despensas con alimentos, botiquines y material de higiene y primeros auxilios, a todas las personas y soldados que los han solicitado”. El Ministro Provincial de Ucrania, Fr. Daniel Botvina, que vive cerca de Kiev, continúa: “Conozco a mucha gente que murió en batalla. Recuerdo a una mujer de 60 años aproximadamente: me enseñó su casa, pero me dijo que ya no existe, que está completamente demolida. Recuerdo a una madre con una niña de siete años, de Zaporizhia: me dijo que una vez que los rusos entraron en los pueblos, hicieron una lista de casas vacías, tomaron estas casas, las ocuparon, ahora los rusos viven en ellas. Los soldados rusos toman las casas vacías y las entregan a sus familias. Ahora vivimos el momento, con el temor de que podemos morir en cualquier momento. No tengo pensamientos para el futuro. Oramos y ayudamos”. Fr. Daniel termina su descripción agradeciendo infinitamente a toda la Orden, a todos los bienhechores y a todos los que han estado cerca de él y de los frailes en Ucrania: “Quiero agradecer a toda la Orden y a cada uno de los bienhechores todos los esfuerzos de generosidad. He sentido la gran cercanía del Ministro general y de cada uno de los frailes de nuestra Orden”.

En Ucrania, los frailes menores están presentes en 17 casas con 60 frailes. Desde el día siguiente al inicio del conflicto, muchos bienhechores, hermanos y conventos de todos los rincones de la tierra que han respondido generosamente al llamado del Ministro General, Fr. Massimo Fusarelli, permitiendo una respuesta cada vez mayor a las necesidades de las personas, familias y niños.

En el calabozo del convento de Konotop

Konotop, frontera con Rusia, zona predominantemente ortodoxa, en uno de nuestros conventos, los dos frailes presentes vivieron la invasión rusa y gestionaron la ayuda a la población durante algunos períodos atrincherados en la estructura, alojando a varias familias en el sótano del convento.

“Hicimos las compras para la gente, especialmente para los discapacitados y los ancianos, para los que no pudieron escapar y repartimos alimentos y despensas casa por casa a más de 1,500 personas arriesgando nuestras vidas. Todos los días ofrecemos pan a 200 personas, que se detienen en la Santa Misa, aunque no sean católicos, sólo para sentirse parte de una comunidad viva. Entre ellos se encuentra un joven llamado Arthur, padre de tres hijos, que cerca de Konotop, mientras conducía su coche a casa, fue alcanzado por cinco balas rusas. Con sus últimas fuerzas y rezando, llegó a un hospital de campaña donde se salvó milagrosamente”. Así, el hermano Romualdo, uno de los dos hermanos, recuerda: “Durante la misa en el sótano sólo teníamos una vela encendida, los disparos hacían temblar las paredes. Oí los tanques rusos cerca del convento, recé aún más fuerte y nos acurrucamos alrededor de esa vela, símbolo de vida y esperanza”. Hoy, Konotop, una ciudad de 80,000 habitantes de la región de Sumy, parece haber llegado, a través de su alcalde, a un acuerdo para una tregua de paz.

Apoyo al pueblo de Kiev

En la capital, Kiev, cuatro meses después del inicio de las hostilidades, se respira una atmósfera de aparente calma, interrumpida por las sirenas y las carreras en el sótano. Los combates se libran hoy en el este y el sur del país, y muchos ciudadanos ucranianos regresan al país para decidirse a luchar. Según datos de Frontex, 2.3 millones de personas han regresado a su país desde el inicio de la guerra.

En Zhytomyr, al oeste de Kiev, somos siete frailes que ayudamos continuamente a 50 familias cada día, unas 600 desde el comienzo del conflicto. El deseo de luchar junto a las fuerzas ucranianas está creciendo entre la gente de a pie. Nuestras casas están abiertas a todos. Recuerdo la historia de una madre, parcialmente paralizada y con dos hijos: dejó que su marido fuera a luchar, dándose cuenta de que la necesidad de defender su tierra era su mayor deseo. Esposa y marido hablan entre 10 y 15 segundos cada semana con mensajes rápidos y ágiles: “está lloviendo” o “no está lloviendo” significa, “están cayendo bombas o no están cayendo bombas”. Estas fueron las palabras de Fr. Cristian quien había regresado a su país para el funeral de su padre cuando comenzó de repente la invasión rusa.  Fr. Cristian estaba en Roma, ahora no puede y no quiere volver para estar cerca de su pueblo; hoy está en la ciudad de Zhytomyr, donde documenta la destrucción de la guerra y ayuda a la gente. “Las guarderías de aquí están reabriendo, pero sólo las que tienen sótanos para resguardarse de las bombas. A menudo son los padres, con los profesores, los que cavan los refugios necesarios para que sus hijos puedan ser educados”.

La proximidad y la ayuda de los frailes

Según la agencia de la ONU ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), 7,567,024 refugiados de Ucrania han cruzado a los países vecinos en busca de seguridad. Otros 8 millones de personas están desplazadas internamente en Ucrania. Aún hoy, se estima que 15.7 millones de personas necesitan urgentemente protección y ayuda humanitaria. Los conventos de la Orden se dedican a apoyar y sostener a los refugiados ucranianos en Italia y en los países vecinos al lugar del conflicto, especialmente Polonia. Más de 130,000 personas desplazadas encuentran ayuda en Italia y los conventos franciscanos ofrecen asistencia y ayuda a más de 200 familias cada día, especialmente mujeres y niños.

El Ministro General, Fr. Massimo Fusarelli, mostró inmediatamente su cercanía, escucha y solidaridad con el pueblo ucraniano y con todos los hermanos presentes en la zona. Fr. Massimo visitó conventos en Ucrania y formó parte de una delegación internacional de líderes religiosos para una “Peregrinación interreligiosa de solidaridad con el pueblo ucraniano”, representando al mundo católico y entregando un mensaje de solidaridad y esperanza del Santo Padre, el Papa Francisco. Estas son sus palabras: “Durante la Semana Santa tuve la inesperada oportunidad de visitar la parte occidental de Ucrania, encontrándome con frailes y refugiados. Conocer a la gente, escuchar sus historias, ver sus caras y entrar en contacto con su dolor me permitió entender y ver las cosas desde otro punto de vista. Pude experimentar la ayuda concreta que estamos brindando y la solidaridad que cada uno de los bienhechores nos ha permitido hacer, proporcionando, alimentos y medicamentos que salvan vidas. Hoy, un gran dolor permanece en mí, el dolor de los más débiles, de los niños y de sus madres que protegen a sus pequeños de un futuro incierto, de las bombas y del sonido de los disparos. Llevo conmigo el orgullo de un pueblo que no se rinde. La ayuda que proporcionamos, los alimentos y las medicinas, salvan vidas. Ucrania es el conflicto actual, pero hay otros conflictos, otros sufrimientos y muertes. Sólo en África hay 28 conflictos en curso de los que se habla poco, esto es una prueba para reaccionar ante los problemas de la caridad, la paz y la justicia”.

Francesco Stefanini