L’Osservatore Romano: A quién se dirige Francisco de Asís en el íncipit de la nueva encíclica

El título de la tercera encíclica del Papa Francisco, con su íncipit “Todos los hermanos” (“Fratelli tutti”), suscita reacciones a veces fuertes. De hecho, Francisco de Asís, citado aquí, se dirige a todos los creyentes – hermanos y hermanas de todo el mundo. La siguiente aportación ilustra la fuente que da el nombre a la nueva encíclica y solicita traducciones precisas.

Semanas antes de que la tercera encíclica del Papa Francisco se firme en Asís y se publique el texto (1), se ha desencadenado un debate sobre el título. En el área de cultura alemana hay mujeres que se proponen no leer un escrito que se dirige solo a los “todos los hermanos”. Las traducciones poco sensibles ignoran que en la obra citada, san Francisco de Asís se dirige tanto a las mujeres como a los hombres. El autor medieval sostiene, como la nueva encíclica, una hermandad universal. El Papa Francisco resalta una perla espiritual de la Edad Media capaz de sorprender a las lectoras y a los lectores modernos.

 

Una cita de Fray Francisco

Ante el anuncio de la encíclica, la reacción de los medios fue precisamente preguntarse si el Papa Francisco coloca una cita discriminatoria al inicio de su tercera encíclica. ¿Cómo es posible que aquel, cuyas primeras palabras públicas después de su elección fueron “hermanos y hermanas, ahora de dirija solo a “todos los hermanos”? ¿Por qué el íncipit excluyendo a las mujeres excluye a la mitad de la Iglesia? “¿Solo los hermanos – o qué?”, se pregunta en una contribución crítica Roland Juchem (2). El director del servicio vaticano de la KNA explica que la nueva encíclica comienza de forma consciente con las palabras del místico medieval de Asís, que han sido traducidas fielmente. Desde el momento en el que Fray Francisco se dirige a sus hermanos, la expresión “omnes fratres” debe formularse en masculino. Pero, según esta lógica, la traducción correcta sería “frailes todos”. Y entonces el texto lo leería solo una minoría ínfima en la Iglesia. El Papa Francisco inicia su nueva encíclica con una máxima de sabiduría de su modelo. Quien con una presunta fidelidad al texto insiste en una traducción solo en masculino no reconoce al verdadero destinatario de la antología medieval: San Francisco de Asís, con la composición final de sus “Admoniciones”, se dirige a todas las mujeres y a todos los hombres cristianos. Las traducciones en las lenguas modernas deben expresarlo de forma precisa e inmediatamente comprensible.

 

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