El mundo cansado se regocija: los Nacimientos traen alegría a los corazones endurecidos

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) – El Nacimiento de la Plaza San Pedro no está recibiendo críticas favorables: el telón de fondo no se ve como un establo y los personajes que representan a gente necesitada  – hambrientos, desnudos, muertos, encarcelados – no evocan exactamente una noche silenciosa cuando todo era acogedor, tranquilo y luminoso.

El padre franciscano John Puodziunas dijo que no le gustó al principio.

Además de María y José – el Niño Jesús aparecerá solo en Navidad – la escena incluye figuras de personas que ilustran la necesidad permanente de las obras de misericordia corporales, que incluyen alimentar a los hambrientos, vestir a los desnudos, enterrar a los muertos, cuidar a los enfermos y visitar a los prisioneros.

Mientras el padre Puodziunas, un fraile de Filadelfia que actualmente es el Ecónomo general de la Orden de los Hermanos Menores, estaba en la Plaza de San Pedro, dijo que se dio cuenta de que “esto realmente representa bien lo que yo creo que es el mensaje del Nacimiento, porque te cuestiona: ¿Dónde estoy hoy? ¿Dónde está el mundo hoy? ¿Y dónde está la Iglesia hoy?

La exhibición del Vaticano, dijo, “actualiza la escena de la realidad de nuestro mundo actual a través del Nacimiento para recordarnos que este es un Dios que continúa viniendo en nuestro mundo. No solamente es algo que sucedió hace 2000 años”.

Según la leyenda, Francisco de Asís, el fundador de la Orden del padre Puodziunas, fue quien inventó los nacimientos en 1223, portando paja, un buey y un burro a la ladera de una colina en donde estaba a punto de celebrarse la misa de Navidad.

El padre Puodziunas admitió que pudieron haber existido representaciones de la Navidad  antes de que san Francisco lo representara en Greccio, Italia, pero el franciscano está seguro de que los frailes fueron los responsables de difundirla la tradición y de haberla llevado a los hogares.

Y dijo: “¿Por qué san Francisco representó el Pesebre en una montaña? Porque la gente no estaba en condiciones de recibir niños en sus vidas”. Entonces como hoy, los obstáculos pueden ser “los muchos compromisos, o la ira, o la guerra, o el pasado, o las preocupaciones”.

Al llevar el Pesebre a los habitantes de Greccio, san Francisco esperaba que pudieran experimentar nuevamente la fuerza y el estupor de Dios que asume la carne humana, convirtiéndose en uno de ellos y ofreciendo su vida por ellos.

“La idea del Nacimiento en su conjunto habla de tantos sentimientos y emociones que todos tenemos”, dijo el padre Puodziunas. “El niño, el pesebre, los animales, la noche, el campo, el desierto”: todos ellos comunican sentimientos que perduran en el tiempo y pueden recrearse en cualquier lugar.

San Francisco, dijo, mantuvo fija su atención en “el nacimiento y en la cruz. La madera del pesebre se convierte en la madera de la cruz. Este Cristo que entra en un mundo desordenado, ya sea en el tiempo de Cristo, como en el tiempo de san Francisco o nuestro propio tiempo – es el mismo Cristo que nos lleva a la cruz y es la fuente de nuestra salvación”.

Para la historia completa en inglés: ofm.org

Texto y fotos por Cindy Wooden/Catholic News Service