Paz, minoridad, itinerancia teocéntrica | Homilía del Ministro general en el encuentro de la FCAO 2019

Misa de clausura del Encuentro con las Conferencias Franciscanas de Asia y Oceanía
Bangkok, Tailandia 14 de febrero de 2019

 

¿Qué sucede a la Iglesia, a la Orden de los Hermanos Menores, a cada uno de nosotros cuando los valores del Reino de Dios se ponen en el centro de la vida personal, de las fraternidades, de la Orden, de las Provincias, Custodias y Fundaciones?

Del pasaje del evangelio que hemos escuchado hoy aparece claro que la paz – Shalom – es central en la comprensión de Lucas del significado y del objetivo de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Par Lucas la paz está unida de un modo intrínseco a la justicia, a la búsqueda de la justicia de Dios, de su intención para el mundo, es decir, que el mundo sea reconciliado y llevado a la unidad, sanado de todas las divisiones. En el corazón de esta paz está el encuentro profundo, continuo, con el Dios viviente que es la fuente del Shalom, de la paz, donde Dios al mundo.

Un segundo y más esencial elemento del ministerio del Reino de Jesús está unido a la minoridad, al estar sujetos a todos, como san Francisco escribiría más tarde en la Regla no bulada(cap. XVI, sobre las instrucciones para los misioneros). En el capítulo primero del Evangelio Lucas nos dice que el Reino de Dios tiene que ver con el auto-vaciamiento, con el abandono de la propia voluntad para permitir a Dios definir quiénes somos y cómo podemos actuar y reaccionar en las circunstancias de la vida.

Todavía un tercer elemento contenido en el pasaje del Evangelio de hoy es el de la urgencia de salir por los caminos del mundo, sean importantes o secundarios, llevando el mensaje de algo ‘grande’, de lo que nosotros mismos hemos hecho la experiencia, personalmente y juntos como fraternidad. La itinerancia evangélica, por tanto, es parte del ADN de nuestra identidad cristiana y franciscana.

Paz, minoridad, itinerancia teocéntrica: son estos los ingredientes esenciales de la itinerancia evangélica vivida por Jesús y propuesta a nosotros por San Lucas, contenidos también en los retos propuestos a toda la Orden por el Consejo Plenario del 2018 (CPO, Nairobi), que nos ha llamado a entrar en un nuevo espíritu de escucha, de discernimiento y de ‘salida’, una salida que sea profética. En la conclusión del Documento final del CPO leemos:

“El Padre nos llama a nosotros Hermanos Menores a vivir y actuar en el mundo de hoy proféticamente en fraternidad. vida profética significa una existencia testimonio del amor, de la misericordia   de la bondad de Dios y signo de una Iglesia que es madre de todos y tiene en su corazón especialmente a los pobres, las personas m´0as frágiles y  sufrientes, y a los migrantes y refugiados… Vida y acción profética significa también ir  más allá de una acción pastoral de mero mantenimiento, para dedicarnos a una evangelización más amplia, ofreciendo a todos el anuncio de la salvación del Señor… [con] una existencia que gaste todas las fuerzas y las capacidades que el Señor nos ha dado para construir el Reino de Dios” (CPO 178).

Fr. Michael A. Perry, ofm
Ministro general

Texto completo en ingles: www.ofm.org