Filipinas: el testimonio de los frailes misioneros de la misericordia

Ellos son: Fr. José Litigio y Fr. Andrew Litigio y son misioneros de la misericordia. Desde el Año de la Misericordia, 2016, ambos recibieron un ministerio especial por voluntad del Papa Francisco: llevar la misericordia de Dios a sus diócesis a través de las confesiones. Fr. José y Fr. Andrew, que trabajan en Filipinas, se encuentran entre los más de mil sacerdotes designados por el Santo Padre para absolver de los pecados reservados a la Sede Apostólica. Los misioneros de la misericordia, repartidos por tantas naciones, tienen la oportunidad de reunirse cada dos años en el Vaticano para su encuentro mundial, que este llevo a cabo del 23 al 25 de abril.

“Este ministerio me ayuda mostrar la verdad de la misericordia, especialmente con el rezo del santo rosario – explica el Fr. José, que vive en Manila -. Fuimos propuestos por el Ministro provincial y viajamos a los lugares donde solicitan nuestra presencia”. Fr. José imparte formación para adultos y religiosos, es comisario para Tierra Santa y dirige el comité de ética. “La misericordia de Dios es el corazón principal que nos lleva a seguir adelante y a tener la esperanza de que hay un futuro mejor”, continuó Fr. José

Fr. Andrew se dedica en cambio a la labor pastoral en una de las islas al norte de Manila, donde es párroco en parroquias, que suman unos diez mil fieles. Para ambos hermanos, el ministerio como misioneros de la misericordia se realiza concretamente en las confesiones que los sacerdotes están llamados a escuchar.

“En la Regla de San Francisco recibimos esta invitación a estar entre la gente y a aprender de ella, dijo Fr. Andrew. Nuestra presencia entre los parroquianos es muy importante. Así lo fue durante la pandemia, escuchábamos tanto las confesiones como los problemas de los parroquianos. Por esta causa tomamos la iniciativa para ofrecer bienes de primera necesidad a la gente que lo necesitaba en estos tiempos difíciles”.

En Filipinas existen actualmente dos Entidades de la Orden: la Provincia de San Pedro Bautista, que cuenta con 128 frailes, y la Custodia de San Antonio de Padua con 73 hermanos En un contexto donde los católicos representan alrededor del 70 al 80% de la población, los hermanos intentan ser un punto de referencia en las parroquias que se les confían, en las obras de caridad, en las escuelas y en el diálogo interreligioso.

En mi experiencia, la confesión realmente ofrece esperanza – dice Fr. José -: la gente ve que puede levantarse de su debilidad y que, incluso en el pecado y la debilidad, puede encontrar la gracia de Dios. Es una bendición cuando la gente reconoce que su vida tiene un sentido, siempre hay una invitación a ser mejor persona”.

El encuentro mundial de misioneros de la misericordia en Roma dio mucha fuerza interior a los dos frailes: “Pudimos hablar con otros misioneros que hacen su trabajo y nos sentimos tranquilos, porque no estamos solos”. En el encuentro estuvieron presenta alrededor de 400 misioneros de la misericordia, un número reducido a causa de los problemas ligados a la pandea, aun así esto no impidió a los presentes de compartir sus experiencias en el desenvolvimiento de este ministerio “Compartí algunos puntos importantes de mi experiencia, dice Fr José. Abrirse a la esperanza es fundamental y, como misionero de la misericordia, quería animar a la gente, incluso a las personas que entraron en depresión o se sienten desanimadas, derivado de las dificultades provocadas por el Covid-19. Los tiempos difíciles pasarán, pero el amor de Dios siempre está ahí para sostenernos”. Según el fraile, es importante permanecer entre la gente y estar disponible para escuchar a todos. “Podemos llegar a ser instrumentos de esperanza solo escuchando y recibiendo a todos los que no tienen con quien acudir”.

Beatrice Guarrera