¿Por qué pedir ayuda a santa Camilla Battista de Varano en tiempo de pandemia?

Tomado del coloquio con la madre Chiara Laura Serboli y las demás hermanas clarisas del monasterio de Camerino acerca de la historia de santa Camilla de Varano, mártir de la peste en el s. XVI, publicado en el Osservatore Romano del 2 de abril del 2020.

Históricamente en las epidemias se invocaban algunos santos “especiales”: santa Rita, san Rocco, san Antonio abad, san Cristóbal y san Sebastián, cuyas vicisitudes de alguna manera están vinculadas a situaciones de enfermedad o curaciones milagrosas. Más allá del santo al que nos encomendamos, estas invocaciones subrayan un dato común: la confianza en la fuerza de la oración y la conciencia de que los santos son nuestros amigos. En nuestra oración de intercesión nos dirigimos a santa Camilla Bautista Varano, cuyo cuerpo está resguardado en nuestro monasterio, porque la sentimos como nuestra amiga “especial” y es normal que cuando lo necesitamos, pedimos ayuda a nuestros amigos. Lo hacemos también porque santa Camilla Battista no sólo ha vivido una realidad similar a la que estamos viviendo ahora, sino que también fue víctima de ella, muriendo de peste el 31 de mayo de 1524. Ella, infectada por la peste, murió «sola en el lecho de la cruz», fue enterrada con cal viva para evitar un contagio ulterior y su despedida fue hecha al aire libre por la prohibición de acumulaciones, Sin duda ella sabe por lo que ha pasado la gente que ha contraído el virus y se enfrenta a él en la soledad de un hospital. Conoce el dolor de la familia y el de todos nosotros. Por eso estamos seguras de que intercede por la paz y salud de cada uno de nosotros, ella que prometió «desde el cielo, nunca me olvidaré de ustedes». Cuando al final del siglo XIV en Camerino fueron restauradas las murallas de la ciudad, el duque Giovanni Spaccaferro quiso que, en cada puerta de ingreso a la ciudad, además de una guarnición armada para proteger contra los enemigos físicos, sea puesta bajo custodia de una comunidad religiosa contra los enemigos espirituales o invisibles, como la peste, la idea era de crear una especie de cinturón espiritual. Recogiendo esta tradición, hoy nuestra oración pidiendo la intercesión de Camilla Battista se eleva con confianza y perseverancia, para la custodia del hombre de nuestro tiempo y de la ciudad de Camerino que, además de la emergencia del terremoto que aún no nos abandona, también vive en primera línea la emergencia covid-19, como punto hospitalario de acogida para todos los infectados de nuestro territorio.

Silvia Guidi

Texto completo en italiano: www.vaticannews.va

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