Prefacio de las Directrices para la Constitución de una Fraternidad de Eremitorio o Casa de Oración

El texto del documento sobre las Directrices para constituir una Fraternidad de Eremitorio o Casa de Oración ha sido aprobado por el Definitorio general y se publicará en breve. Por ahora, les entregamos el Prefacio del documento dado por el Ministro general, Fr. Michael Anthony Perry, el 19 de marzo, Solemnidad de San José.

Prefacio

El siervo de Cristo Francisco, «afirmaba rotundamente que el religioso debe desear, por encima de todas las cosas, la gracia de la oración; y, convencido de que sin la oración nadie puede progresar en el servicio divino, exhortaba a los hermanos, con todos los medios posibles, a que se dedicaran a su ejercicio. Y en cuanto a él se refiere, cabe decir que ora caminase o estuviese sentado, lo mismo en casa que afuera, ya trabajase o descansase, de tal modo estaba entregado a la oración, que parecía consagrar a la misma no solo su corazón y su cuerpo, sino hasta toda su actividad y todo su tiempo» (LM X, 1).

El ejemplo de san Francisco de Asís, relatado por san Buenaventura, basta para recordarnos la centralidad de la oración en la Orden de los Hermanos Menores. Conocemos bien la importancia de la oración en la vida cristiana y en la de todo consagrado, a pesar de la dificultad para establecer un equilibrio entre el trabajo y la oración, incluso la atención inadecuada a la oración personal y la confirmación de una vida de fe principalmente individual, si bien hay un reconocimiento de la necesidad de formas mejores de oración y de espiritualidad en la Orden. Las pocas indicaciones de la investigación sobre el Estado de la Orden (cf. Resumen del Informe, Roma 2014), confirman el deseo de tener un subsidio sobre la oración.

Estamos de acuerdo en que sin la gracia de la oración nadie puede progresar en la vida y en el servicio de Dios (cf. LM X, 1). Por este motivo el Capítulo general de 2015 pensó en un “instrumento” específico: una Fraternidad de Eremitorio o Casa de oración, de manera que las Entidades de la Orden o las Conferencias, en colaboración fraterna e institucional, puedan fortalecerlas o iniciarlas, ayudando de esta forma a mantener viva la dimensión orante de la Orden para bien de todo consagrado y del pueblo santo de Dios.

Con sumo placer les presento estas Directrices para la designación de formas concretas para constituir una Fraternidad de Eremitorio o Casa de oración (CapGen/15, Decisión 7). En ellas encontramos la convicción de los Capitulares sobre la urgencia de gozar, en la vida diaria, de un espacio, un lugar y un tiempo específicos dedicados a la relación personal con Dios, y de constituir Fraternidades, donde todos los hermanos puedan descubrir la alegría y la belleza de nuestra vocación.