Gigante apacible con un Corazón inmenso, Recordando a Fr. Emmanuel Musara, OFM

 

El pasado 2 de mayo de so17 Fr. Emmanuel Musara, OFM, ha iniciado su viaje final a la presencia de Dios al que sirvió fielmente.

Fr. Emmanuel actualmente estaba al servicio de la Archidiócesis de Harare como Capellán de un Hospital y era el ex Custodio de la Custodia de Buen Pastor de Zimbabue (fue elegido como Custodio por los hermanos de Zimbabue en el 2007 – hace 10 años). Él fue muchas cosas para muchas personas durante su vida, pero es recordado principalmente como un humilde servidor de Dios que sirvió fielmente a las personas que encontró en su camino. El alma apacible de Emmanuel ahora encontrará paz y alegría en la presencia eterna. Estaba de buen humor cuando le hablé con él por última vez, aunque si no estaba bien de salud. Me duele el corazón recordar y narrar porque esto es muy triste y es una situación que impacta.

 

La muerte es una realidad humana que san Francisco de Asís abrazó como su hermana

 

En el Cántico que escribió en donde alaba a Dios por la creación, san Francisco, al final de su vida, le agregó la estrofa siguiente:
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana
la muerte corporal,

de la cual ningún hombre vivo puede escapar.
¡Ay de aquellos que morirán en pecado mortal!

Bienaventurados los que encontrará

en tu santísima voluntad,

pues la muerte segunda nos les hará mal.
Load y bendecid a mi Señor

y dadle gracias y servidle con gran humildad.

 

San Francisco vio a la hermana muerte como una parte natural de la vida a través de la cual se pasa para continuar nuestra vida con Dios. -¡Bienvenida, hermana muerte!

 

La muerte de Emmanuel, nos trae un vacío a todos los que valoramos su amistad personal y su ministerio sacerdotal

Baba Musara, como era conocido con cariño, era un sacerdote maravilloso y dotado que servía con gran cuidado y compasión. A pesar de que había estado en estado de salud en los últimos meses, su muerte fue inesperada.

La primera vez que conocí a Emmanuel fue como conocer a un gigante apacible. No estoy hablando en términos de su estatura, -aunque ciertamente era alto y pesado, de espalda ancha-, más bien estoy hablando de su corazón.

Era amoroso, cariñoso y extremadamente generoso. Tenía un increíble sentido del humor, sin importar lo mal que las cosas se pusieran. La Familia Franciscana será mucho más pobre por su muerte, y dudo que veamos a otro como él por algún tiempo.
Emmanuel era valiente, sabio, personalmente gracioso, trabajador y productivo, un modelo a seguir y un apoyo para la próxima generación de frailes. Amplio en sus simpatías, Emmanuel renunciaba a sí mismo para darles a los demás. Incluso en su cama de hospital continuaba a servir, verdaderamente un servidor del pueblo. Lejos del ojo público Emmanuel hizo buen uso de Facebook y WhatsApp para alentar y elevar a muchos. Tenía un corazón de oro. Su fallecimiento es una pérdida para todos nosotros.

Emmanuel sirvió a su pueblo con honestidad e integridad, humildad y bondad. Sabía que su vocación era continuar la misión de Jesús: Me ha ungido para anunciar a los pobres la buena Nueva, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos …” (Lc 4,18).

 

Nuestro Dios tenía mejores planes para él

Si el buen Dios le hubiera dado más tiempo, podría haber logrado mucho más. Sin embargo, esto no era su destino. Al parecer, nuestro Dios tenía mejores planes para él, una vida de paz y descanso en su amor y gloria eterna, otra alma que cantará con alegría su alabanza. Adiós Manu, seguramente les harás falta a todos los que te conocieron y te querían seguramente les harás falta en los años venideros. El ataúd de Emmanuel contiene una gran vida, porque tocaba vidas, y salvaba almas. A Emmanuel le encantaba ser un sacerdote. El sacerdocio es un gran legado de servicio para el mundo. Emmanuel nunca tomó el sacerdocio a la ligera.

 

Te he esperado y tú has venido”

Pero, por desgracia, ya era hora. Y Emmanuel pasó de esta vida a la otra. El gigante amable con un corazón gigante ha descansado. Seguramente escuchó las palabras: “Hey grande tipo, Te he esperado y tú has venido”, tal y como lo ha afirmado San Juan Pablo II en sus últimos momentos, “Te he esperado y tú has venido”. Para nuestro hermano, sacerdote, amigo, Emmanuel, os digo que gracias por su vida, una vida interesante que le ha permitido ser un buen sacerdote de Jesucristo. Oramos que ahora estés libre de todo dolor, libre de la enfermedad, con la humildad que Dios le enseñó en estos últimos meses a través de una enfermedad, que es una humildad que todos debemos creer y que nos permite ser curados por Dios y  por nuestros hermanos y hermanas. Dale Señor el descanso eterno y brille para él la luz perpetua. Que su alma y todas las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

 

Pax et bonum.
Ashley D. Mwanza S.F.O.
Buon Pastore Nhau / Notizie
Zimbaben Franciscan Mission Magazine, vol. 2, n. 5 – mayo / julio 2017

Para el texto completo en inglés: https://ofm.org/blog/remembering-fr-emmanuel-musara/