Respondiendo a Jesús que dice “Sígueme” | Homilía conclusiva del Congreso Continental en Yakarta

El primer Congreso Continental para Formadores de las dos Conferencias de Asia (EAC y SAOOC) terminó el viernes 7 de julio de 2017. Después de una semana de intenso trabajo, los hermanos han elaborado un breve documento (Declaración) titulado “Acompañamiento en la Vida Fraterna”. Se divide en tres secciones: la primera sección presenta Nuestra visión para el acompañamiento en nuestra fraternidad franciscana. Esta visión ha guiado las deliberaciones y animado los esfuerzos mientras los hermanos buscan profundizar su comprensión del significado del acompañamiento en la vida franciscana. La segunda sección presentará una comprensión de Nuestra realidad actual tal como se ha desarrollado en las conversaciones durante la reunión fraterna. La tercera sección describe El Viaje a una nueva visión y una nueva realidad que presentará algunos métodos para avanzar hacia una visión renovada y una nueva realidad en el acompañamiento franciscano.

En la misa final de la reunión, Fr. Cesare Vaiani, Secretario general para la Formación y los Estudios, reflexionó sobre la continua invitación de Jesús a seguirlo. He aquí un extracto de la homilía final:

La decisión de seguir a Jesús debe ser renovada cada día. En estos días hemos hablado mucho sobre la formación permanente. Hemos dicho que es necesario adoptar una actitud dispuesta a cambiar algo en nuestras vidas todos los días. La formación permanente se refiere a nuestra vida ordinaria, más que a iniciativas extraordinarias. Incluso Mateo, sentado en el despacho de impuestos, estaba realizando su trabajo de rutina. En su vida ordinaria entró Jesús, que le dijo, con autoridad y con dulzura: “Sígueme”.

La palabra “sígueme” indica un camino, un movimiento. No se puede seguir a alguien permaneciendo sentado. No se puede seguir a alguien sin involucrarse, sin cambiar lo que se estaba haciendo, de ser cuidadosos a dar la respuesta correcta para cada momento. La llamada de Jesús a seguirlo pide que estemos abiertos y disponibles a un cambio permanente. La formación permanente es éste cambio permanente, que quiere responder a la palabra de Jesús: “Sígueme”.

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En la vida de Francisco también encontramos otras vocaciones. La llamada a ir al Oriente, con sus tres intentos de realizar este proyecto. La difícil llamada de la relación fraterna, que lo desafía con la llegada de muchos hermanos que proponen cambios importantes. La dura y difícil llamada que le venía de los cambios en curso que tienen lugar en la Orden, a la que respondió con su renuncia como Ministro general. El llamado de Dios a la Verna, que a su vez le indicaba que una vez más debía seguir a Jesús en el camino de la cruz. La llamada de los últimos dos años de vida, cuando en el Cántico de las creaturas expresa una nueva mirada sobre la creación y sobre su propia vida. Y finalmente, la última y suprema llamada de nuestra hermana la muerte corporal.

Toda la vida de Francisco fue marcado por su deseo de responder de manera novedosa a las continuas y nuevas llamadas del Señor. Como Francisco, también nosotros queremos acoger la palabra del Señor que hoy nos repite: «sígueme».