Rezando las Estaciones del Vía Crucis

La devoción de la Cuaresma de rezar el Vía Crucis nos da la oportunidad de seguir los pasos de Jesús durante sus últimas horas en la tierra, dice Fr. Clifford Hennings, OFM en este video (vea los textos en español a continuación):


En las iglesias católicas de todo el mundo, y especialmente en las iglesias franciscanas, la Cuaresma es un tiempo en el que recorremos las Estaciones del Vía Crucis. Esto lo hacemos para prepararnos a la celebración de la Semana Santa, y tal vez para algunos de nosotros está tan arraigada esta devoción que practicamos durante la Cuaresma que nunca nos sentamos a reflexionar: Bueno, ¿de qué se trata? ¿Y de dónde viene?

Quiero decir que, históricamente hablando, los Franciscanos tienen mucho que ver en el cómo se convirtió en una práctica cultual dentro de la Iglesia, hacer esto, a ello se debe que pueden responder a estas preguntas.

Antes de la práctica de recorrer caminando las estaciones del Vía Crucis dentro de la iglesia, o tal vez afuera en un jardín, podemos pensar en la gente que con frecuencia iba a Tierra Santa, y en los millones de personas que lo siguen haciendo hasta el día de hoy.

Creo que esto refleja la sensación de que nuestra fe no es solo algo en lo que pensamos, y nuestro espíritu no es algo que está totalmente en nuestros corazones; sino que también somos seres físicos (poseemos cuerpo) que anhelamos expresar nuestra fe de maneras concretas.

Por eso queremos ir a Tierra Santa. Queremos ver el jardín donde Jesús lloró. Queremos ver el lugar donde fue crucificado. Y queremos tocar el lugar donde fue enterrado.

Es una parte de nosotros que expresa quienes somos, que expresa que podemos amar a un miembro de nuestra familia, pero que queremos abrazarlo y extrañamos su [voz, pero] incluso hablar por teléfono no es suficiente. Queremos que estén aquí. Incluso el solo mirar una fotografía suya puede ser mucho más impactante para nosotros que el solo pensar en nuestro familiar.

Por todo lo anterior, creo que cuando estamos en el tiempo de Cuaresma y recordamos lo que Jesús hizo por nosotros, actuando, siguiendo sus pasos como comunidad, nos ayuda a ponernos físicamente en presencia de esos eventos y captarlos más profundamente. Y la historia de lo que Jesús hizo por nosotros se vuelve un poco más real, y casi podemos verla.

Yo creo que es por eso la práctica de las Estaciones del Vía Crucis es tan importante a lo largo de las generaciones. Porque incluso aunque los tiempos han cambiado, por el hecho de que somos seres humanos físicos sabemos lo que es sufrir … ¡sabemos lo que es caer! ¡Sabemos lo que significa que nuestros amigos nos abandonen cuando estamos pasando por un momento difícil! Y cuando caminamos a través de esa historia, podemos relacionarnos y ponernos en ese lugar con Jesús. Tal vez esto lo que acerca a Jesús un poco más a nosotros, a nuestra experiencia.