Se abre el Perdón de Asís en la Porciúncula

«Hoy no es un día cualquiera, sino el 1 de agosto en el que hemos abierto una puerta aquí en la Porciúncula para pedir y recibir humildemente el Perdón de Asís»: estas fueron las palabras del Ministro General, Fr. Massimo Fusarelli, en su homilía de la misa que dio inicio oficial al Perdón de Asís. La alegría de esta fiesta del perdón irradia cada año desde la pequeña iglesia en la que San Francisco amaba retirarse a orar, la Porciúncula, encerrada hoy por la basílica de Santa María de los Ángeles. Fue allí donde Francisco, inspirado por una visión de la Virgen María, tuvo el deseo de pedir la indulgencia plenaria para todo aquel que visitara la Porciúncula, y el Papa Honorio III se la concedió durante un día al año, el 2 de agosto. A lo largo de los siglos, la concesión sufrió muchas variaciones, hasta que se extendió a todos los días del año para la iglesia de la Porciúncula, mientras que para todas las iglesias parroquiales y franciscanas sólo se extendió hasta el 2 de agosto.

«La Virgen de los Ángeles acogió a San Francisco en aquella capilla tanto amaba, y hoy acoge a tantos que invocan el perdón del Señor, continuó Fr. Fusarelli en su homilía de la misa de apertura. Hoy, en esta sencilla capilla, nos acoge a todos, especialmente a los que todavía invocan la paz, el descanso y el verdadero consuelo de la reconciliación«. El Ministro General también se refirió a los últimos acontecimientos de la actualidad: “En este año ¿Cómo podemos abrir la puerta del perdón y atravesarla sin pensar en la puerta cerrada de la paz en Ucrania, como en otras partes del mundo?” Fr. Massimo subrayó que este perdón es para todos, incluso para los que se encuentran ante puertas cerradas: «Cuántas puertas cerradas hay, porque han sido vetadas por la cultura del abuso y del silencio, del poder sobre los demás y de no dar y no abrir puertas, caminos nuevos a la vida», dijo. El perdón que Dios nos ofrece en Cristo y hace posible en el Espíritu Santo es una nueva creación, es el comienzo de un mundo nuevo, una verdadera transformación». Esto es posible, según el Ministro general, porque el perdón es fruto de la Cruz del Señor Jesús, de su Pascua de muerte y resurrección, y siempre podemos acercarnos a este perdón a través del sacramento de la reconciliación.

«La Puerta está abierta, la mesa del perdón está puesta, la Madre nos acoge: venid, entremos, no temamos», concluyó el Ministro General. Al final de la misa, llegó a la puerta de la Porciúncula en procesión y, tras una oración de rodillas, la abrió oficialmente. La multitud, que ya llenaba la iglesia, comenzó entonces a formarse ordenadamente para participar en la gracia de esta fiesta del Perdón.

«El perdón es el don que encierra uno de los mayores deseos del hombre: el de la paz», explicó Fr. Francesco Piloni, ministro de la Provincia Seráfica de Asís, «pero no hay paz sin perdón, sin reconciliación, sin recoger esos pedazos dispersos que quedan en nuestra vida interior y exterior, sin sentido. El perdón los reconcilia, los recompone y da como fruto la paz». Fr. Piloni explicó que, tras los años de la pandemia, Asís está preparada de nuevo para recibir peregrinos: «Muchos están en camino y ya en las primeras horas de esta mañana hemos oído llegar a los primeros grupos, pidiendo indicaciones para llegar a los lugares de confesión. Después de dos años, la Marcha Franciscana del Perdón, este año en su cuadragésima edición, con el tema «Infinitamente bueno», ha vuelto a empezar. Hay jóvenes y familias que vienen de toda Italia para encontrarse con el bien infinito, que es el deseo de una paz que quiere encontrarse a nivel interior y exterior». En años anteriores, los peregrinos habían sido pocos, pero su oración de intercesión se hizo sentir con fuerza: «Interceder significa colocarse en medio, entre las luchas del hombre de hoy y Dios, y estar ahí como Moisés con las manos levantadas hacia Dios», dijo Fr. Piloni. Igualmente, hoy, frente a una humanidad presa de la desconfianza, es precisamente desde Asís que puede recomenzar la esperanza: «Asís y los franciscanos de todo el mundo siguen recogiendo este deseo de intentar creer, juntos, como fraternidad, que la vida ha vencido, la victoria de Cristo, la Pascua de Cristo es la última palabra sobre toda desconfianza del hombre».

La entrada en la basílica de los grupos en camino para la 40ª Marcha Franciscana tendrá lugar mañana a las 14:30 horas, pero ya en estas horas están llegando cientos de personas de todo el mundo. Recibiendo con alegría a los peregrinos que llegan esta Fr. Massimo Travascio, Custodio de la Porciúncula. «En los años de la pandemia, muchos nos siguieron a través de nuestros medios de comunicación y en las redes sociales, aun así era muy grande el deseo de regresar aquí, Asís, afirmo el Custodio. Nuestra tarea es estar aquí para acoger al mayor número posible de peregrinos que quieran hacer esta hermosa experiencia del Perdón», dijo el Custodio. «La Porciúncula es una puerta que siempre está abierta y ver que la gente puede pasar por esta puerta es siempre una gran alegría».

Guardián desde hace dos años, Fr. Travascio conoce bien el lugar, ya que vivió aquí antes: «Soy Custodio de la Porciúncula, pero también me siento custodiado por la Porciúncula. Junto con los frailes, intentamos guardar el silencio, cuidar bien la liturgia, para que la gente que entra en la Porciúncula pueda tener esta experiencia de encuentro con el Señor’. Aunque la fiesta del Perdón de Asís durará sólo hasta la medianoche del 2 de agosto, las puertas de la Porciúncula permanecerán abiertas durante todo el año para quienes lo deseen: «Este lugar era un sitio amado por San Francisco de Asís y él se retiraba de buena gana aquí para rezar y estar en silencio, para cultivar una relación de amistad con el Señor», concluyó Fr.  Travascio. Hoy necesitamos retomar las relaciones y sabemos que hay una relación que es el fundamento de todas las demás: la relación con el Señor. La invitación es a volver aquí, a encontrar un lugar acogedor donde podamos mirar dentro y ver la gracia de Dios’.

Beatrice Guarrera