Sed instrumentos de esperanza | Conclusión del Encuentro 2018 con los Visitadores generales

Del 12 al 16 de noviembre de 2018, se llevó a cabo en la Curia general el Encuentro 2018 entre el Ministros general OFM y su Definitorio con los Visitadores generales.

En la misa de clausura, el Ministro general, fr. Michael A. Perry, compartió estas palabras:

El pasaje del evangelio que hemos escuchado ayer se oponía radicalmente a cualquier especulación sobre el final de los tiempos. Hoy reflexionamos en la misma dirección, incluso con más énfasis. De los textos anteriores que describen la presencia del Reino de Dios como por ejemplo la parábola del Padre Misericordioso, del rico y del pobre Lázaro o la sanación los diez leprosos entendemos mejor el significado de las palabras: “El Reino de Dios está [ya] en medio de vosotros” (Lc 17:21). La afirmación refleja una visión antropológica más bien positiva de la humanidad. Durante mucho tiempo, el cristianismo se centró en el juicio de Dios, en el pecado y en la ruptura de la fe y del pacto con Dios por parte de la comunidad de Israel, y más tarde por los seguidores de Jesús. Ciertamente no podemos negar que la humanidad ha quebrantado su relación de fe con Dios, con otros seres humanos, y consigo misma en la búsqueda idolátrica de un interés propio que hace muy poco para promover el Reino de Dios con justicia, perdón y paz anunciado en el Magníficat de María. Sin embargo, el abrumador y generoso amor de Dios por la humanidad va más allá del pecado y busca la restauración de todos y cada uno de los seres humanos y del universo creado.

[…]

Espero verdaderamente que al final de vuestras visitas podáis retomar las palabras de la carta de San Juan que hemos escuchado hoy: Me alegré mucho al enterarme de que tus hijos caminan en la verdad; es decir, hermanos que quieren vivir la realidad del Reino en sus entidades aún cuando deben afrontar vicisitudes y adversidades de distinta índole.

Id, hermanos míos queridos, sed instrumentos de esperanza y signos eficaces de la presencia del Reino de Dios en el mundo. Continuemos esta celebración pidiendo al Señor que nos ayude caminar con fe, poniendo toda nuestra confianza en Él y permitiendo que los valores del Reino de Dios arraiguen en nuestros corazones. “¡El Reino de Dios es justicia y paz, y alegría en el Espíritu Santo!” ¡Ven, Señor, y abre en nosotros las puertas de tu Reino!