Sri Lanka, Fr. Prabath: “Seguimos en la oración y espera”

Viven en los cuatro conventos franciscanos de Sri Lanka y comparten con la población local este momento de dificultad económica y social. Actualmente son nueve hermanos menores comprometidos en las actividades pastorales y de ayuda a los más necesitados del país. A causa de una grave crisis económica y de la escasez de diésel, gas y gasolina, Sri Lanka afronta un momento de pobreza generalizada con manifestaciones de protesta por las calles sin precedentes. Prabath Krishantha, OFM, presidente de la Fundación Franciscana de Sri Lanka, nos ofrece una panorámica de la difícil situación: “La situación se agrava cada día más. Sufrimos frecuentes cortes de electricidad y hay escasez de alimentos. Las personas se pelean en las calles para conseguir lo que está disponible. Hay huelgas y protestas en todas las ciudades: los habitantes bloquean las calles e incendian bienes. Acusan al gobierno de no satisfacer la escasez de productos de primera necesidad”.

El período fuerte de la crisis comenzó hace dos años con la llegada de la pandemia que había golpeado duramente a la economía de Sri Lanka, dependiente del turismo y de las exportaciones de bienes (como el té, el café y otros productos locales). “A principios de 2022, la crisis se agravó aún más y los precios de cualquier producto aumentan cada día. – explica Fr. Prabath -. Alimentos, materiales de construcción, transportes: los costos aumentan día a día y es difícil hacer previsiones”.

A la crisis preexistente se sumaron las consecuencias de la guerra en Ucrania. El 45% de las importaciones de trigo de la isla provienen de Rusia y Ucrania, mientras que de Ucrania proviene el 50% de las importaciones de soya, aceite de girasol y legumbres (fuente: AsiaNews).

El resultado de todo esto es un país en una condición dramática, así lo afirma Fr. Prabath: “El precio de la harina volvió a subir y afectará a todos los productos de panadería. Por una pieza de pan, el año pasado se pagaban 40 rupias, mientras que ahora se pagan 110. Lo mismo ocurre con el arroz, el azúcar, etc.”

El fraile vive ahora en el convento de Kandy (una gran ciudad en el centro de Sri Lanka), donde su fraternidad se ocupa de la atención pastoral de una parroquia y de la formación de los jóvenes en el seminario menor.

“Como no hay gas, empezamos a cocinar con leña”, dice Fr. Prabath. La escasez de materias primas dificulta cualquier actividad. Hace unos días, me levanté a las 5:30 a.m porque quería llevar unos materiales de construcción de Colombo a Kandy, pero estuve cuatro horas haciendo fila para poder recargar diésel. Al momento que era mi turno, dicho carburante ya se había acabado y regrese a casa con las manos vacías”, detallo el fraile.

Los parroquianos de Kandy también tienen muchas dificultades para salir adelante, ya que sus salarios no suelen ser suficientes para hacer frente al aumento exorbitante de precios.

Todos estamos viviendo este periodo de crisis, – continúa Fr. Prabath. Seguimos orando y manteniendo viva la esperanza. Con el poco dinero que recibimos de la fundación, intentamos seguir adelante hasta finalizar mes, atendiendo solo las necesidades básicas. De igual manera intentamos apoyar a los más pobres distribuyendo alimentos a algunas familias.

Hoy en día los cristianos en Sri Lanka son sólo el 6% de la población, de los cuales el 5% son católicos. Aunque la Iglesia es minoritaria, es una voz con autoridad que se alza a favor de los pobres. Así, ante el nombramiento de 17 nuevos ministros por parte del presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa -en un intento de apaciguar las protestas de la población por el alto costo de la vida-, el cardenal de Colombo, Su Eminencia Malcolm Ranjith, pidió la renuncia de los actuales dirigentes. La semana pasada, la diócesis convocó a una protesta pacífica y silenciosa en la que se invitó a todas las congregaciones religiosas. A esta participaron los Hermanos Menores del convento en Colombo, entre ellos estaba Fr. Patrick, de la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) OFM.

“Las consecuencias de una crisis económica tan grave normalmente sólo afectan a los pobres y a los marginados -señala Fr. Prabath-, sin embargo, esta vez la clase media y los ricos también se han visto afectados”. La escasez de bienes de primera necesidad, de gas, de diésel, gasolina y el aumento de la inflación afectan, lamentablemente, a todos los ceilandeses. “Las oficinas y comercios sin electricidad no pueden abrir y seguir adelante, los hoteles permanecen cerrados porque no tienen gas para cocinar, – explica el fraile franciscano – Por eso la gente sale a la calle a protestar. Existe una minoría que sigue apoyando al gobierno mientras la mayoría de la población está inconforme. Nosotros, frailes, seguiremos orando”.

Beatrice Guarrera

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