Venerable Luigi Sodo, Obispo

El      del 2022, el Santo Padre Francisco recibió en audiencia a Su Eminencia Reverendísima el Sr. Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Durante la Audiencia, el Sumo Pontífice autorizó a la misma Congregación de promulgar el Decreto relativo a: las virtudes heroicas del Siervo de Dios Luigi Sodo, obispo di Telese o Cerreto, nació en Nápoles el 26 de mayo de 1811 y falleció a Verreto Sannita el 30 de julio de 1895

VENERABLE LUIGI SODO, OBISPO

El venerable Mons. Luigi Sodo (1811-1895), tras sus años de sacerdocio en Nápoles, en el popular barrio de Santa Lucía, dirigió la diócesis de Telese Cerreto como obispo durante cuarenta y dos años, desde 1853 hasta su muerte. De acuerdo con su lema episcopal Fortiter et suaviter, su ministerio se caracterizó por el vigor apostólico y la atención amorosa al pueblo. Se preocupó en primer lugar por la formación de los sacerdotes, reestructuró el seminario, reorganizó las parroquias, realizó varias visitas pastorales. Promovió el catecismo y las misiones populares, escribió muchas cartas y notificaciones para animar a los fieles a una vida más intensa en la fe. Vivía pobremente y favorecía a los pobres, a los que siempre ayudaba con generosidad. Monseñor Sodo amó tiernamente a la Iglesia, veneró a los grandes pontífices que la guiaron en su tiempo (Pío IX y León XIII) y la defendió de los ataques que le llevaron al difícil clima de la unificación nacional de Italia. Acusado calumniosamente de sublevar al pueblo contra el Estado, experimentó la dureza de la prisión y fue sometido a juicio, donde se reconoció su inocencia. Consideró este sufrimiento moral, como los físicos que nunca faltaron en su vida, una configuración con Cristo en la cruz, cuya pasión contempló con acentos de gran conmoción. Considerado en vida como un hombre de Dios, el Señor lo llamó a sí, el 30 de julio de 1895. Todos reconocieron en él al “buen pastor”, al obispo compasivo que, animado por la fe y sostenido por la esperanza, supo guiar a sus ovejas por los caminos impenetrables del mundo con prudencia, justicia, sabiduría, fortaleza y humildad. Su causa de beatificación, iniciada en 1916, fue confiada al Rev. P. Luca De Rosa, OFM, Postulador General, en el año 2004.