Historia

 

San Francisco enseñó acerca del extraordinario amor de Dios aún por la más pequeña de sus criaturas, y habló de la maravillosa humildad de Dios que eligió nacer en la pobreza en Belén y que cada día se humilla para estar verdaderamente presente bajo la apariencia de un pedazo de pan en el altar.

En 1209, el primer grupo de frailes fue a pie de Asís a Roma y, en un extraordinario ejemplo de la obra del Espíritu Santo, el grupo de escuálidos hermanos fue recibido por el Papa Inocencio III, quien aprobó su modo de vida.

El número de frailes y hermanas aumentó rápidamente, extendiéndose desde la pequeña iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, la Porciúncula, y ya en el período de vida de San Francisco, los frailes se habían establecido en toda Europa. Durante esos primeros días, los primeros mártires de la Orden fueron asesinados en Marruecos, y Francisco se alegró de tener hermanos que habían dado su vida por Cristo. Francisco mismo fue a Tierra Santa durante las Cruzadas, donde tuvo el respetuoso encuentro con Sultán y a quien le habló sobre asuntos espirituales.

Posteriormente, Francisco recibió los Estigmas en el Monte Alvernia, signos externos de su vida de intensa oración y devoción a la Pasión del Señor y confirmación de su seguimiento en las huellas de Cristo. A pesar de graves enfermedades, aún cantaba el Cántico del Hermano Sol en la alabanza de Dios y de la Creación, hasta cuando la Hermana Muerte vino a visitarlo en 1226.

“Muriendo es como nacemos para la vida eterna.”