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Capítulo de Esteras en Marruecos

Un Capítulo especial

22 Marzo 2024

En la Custodia de los Santos Mártires de Marruecos, tenemos la costumbre de reunirnos cada año ( salvo durante el año del Capítulo electivo) para celebrar el Capítulo de las Esteras. Nuestro reducido número (18 hermanos que viven actualmente en Marruecos) y las grandes distancias entre comunidades hacen que estos encuentros sean posibles y necesarios para crecer en comunión y no convertirnos en una federación de monasterios.

Este año, como parte de la preparación del Capítulo Internacional de las Esteras en 2025, el encuentro fue un poco especial. Además de los 18 hermanos y del hermano arzobispo de Tánger, una hermana clarisa y tres hermanas franciscanas nos acompañaron en nuestra asamblea. Quisimos compartirlo todo con ellos, desde la oración hasta los alimentos, pasando por los momentos de conferencias y de trabajo en grupo. 

Juntos, por grupos de cuatro hermanos y una hermana, escuchamos las tres preguntas que nos hizo la Orden: ¿Qué aspectos del carisma debemos favorecer? ¿Qué estilo profético en minoridad? ¿Cuál es la misión en la actualidad? 

Queríamos meditar sobre estas cuestiones en el silencio de la oración y en la lectura orante de la Palabra (Filipenses 2 y la lectura de Francisco de Asís en 2Ctaf 4-15), y también escuchar su armonia a través del concierto de nuestras diferencias (las de nuestras once nacionalidades de origen, nuestros veinte años o nuestro corto mes pasado en Marruecos, pero también las de la presencia de las hermanas con nosotros, todas con el mismo carisma).

También queríamos sentirnos interpelados por las voces de aquellos a quienes apoyamos y servimos. Para ello, pedimos a las distintas Fraternidades que entrevistaran a varios fieles marroquíes, estudiantes, emigrantes o musulmanes que nos conocen, para que nos dijeran cómo nos ven, qué les conmueve y qué no entienden de nosotros. Después vimos estos testimonios en vídeo y dos ponentes externos, un teólogo musulmán y el arzobispo de Tánger, nos ayudaron a comprender lo que se nos ocultaba, ya fuera explícitamente o en las amables palabras tácitas de nuestros interlocutores.

En el transcurso de las reuniones, los tres paneles correspondientes a las tres preguntas planteadas por la Orden se llenaron de post-its escritos por los hermanos y hermanas, siguiendo las distintas preguntas y su reflexión sl interno de los grupos. Por último, dedicamos toda una mañana a sintetizar lo que para nosotros era esencial en este planteamiento. 

Se trata de antiguos desafíos que serán siempre nuestros en esta tierra marroquí y en esta Iglesia: la vida fraterna y su dimensión intercultural; la inculturación y la vida con el pueblo musulmán marroquí; nuestra vocación fundamentalmente orante y espiritual. 

Pero surgieron otras cuestiones, más nuevas y aún necesitadas de movimiento: la necesidad de acoger todas las llamadas de este país sin querer limitarnos a una u otra; la tensión en la itinerancia, que es nuestro tesoro, y la exigencia de los que nos rodean de una mayor continuidad, de poder entrar en una verdadera confianza mutua; la cuestión de la minoridad en el trabajo (manual o profesional) para crear relaciones diferentes con la población, más igualitarias y no reducidas a sólo dar (ayuda, formación o sacramentos).

Salimos de este encuentro con gran gratitud por el camino que Dios está haciendo en nuestra fraternidad. La celebración eucarística final de nuestro Capítulo nos fue ofrecida por las hermanas encargadas de prepararla, en la que nos invitaron a continuar este compartir en profundidad.

Bendito sea el Señor por el exigente don de la fraternidad en el fuego de nuestras diferencias.

Fr. Stéphane Delavelle, OFM

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OFM en el mundo
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Capítulo de las Esteras
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