“…Y, dondequiera que estén y se encuentren unos con los otros los hermanos, muéstrense mutuamente familiares entré sí…” (Rb. VI)
El Señor, dador de todo bien, nos ha concedido celebrar nuestro Capítulo de las Esteras 2024, según las directrices trazadas por la Orden. La reunión tuvo lugar del 23 al 25 de septiembre, en la Casa “Beato Bartolomé Laurel”, de Celaya, Gto. Acudieron los hermanos de las distintas ramas de la Orden Franciscana, presentes en el territorio de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán en México, a saber: la Orden de Frailes Menores, la Orden de Santa Clara, la Orden de la Inmaculada Concepción, las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, la Orden Franciscana Seglar y la Juventud Franciscana.
Las actividades del Capítulo tuvieron como objeto la reflexión en torno los núcleos fundamentales del Carisma heredado del Seráfico Padre Francisco, bajo el método ver-juzgar-actuar.
Los trabajos de este Capítulo se llevaron a cabo mediante mesas de trabajo. Cada una de estas mesas fue integrada por una de las ramas de la familia franciscana participantes. En los diferentes momentos de trabajo, en grupos y plenario, se reflexionó sobre la realidad de la vivencia del carisma franciscano en nuestra Provincia, identificando fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. Se profundizó acerca de las características del carisma y el testimonio de vida que debería desprenderse del mismo. Finalmente, iluminados con el trabajo previo, se propusieron actividades que nos ayuden a vivir con mayor fidelidad el carisma franciscano en el mundo de hoy.
La celebración de este Capítulo de las Esteras fue, sin duda, un momento de gracia para todos los participantes, pues se pudo experimentar la alegría que brota del Evangelio, que es Cristo, respirar la fraternidad carismática que nos une y vivir la caridad de las correcciones fraternas.
Damos gracias a Dios por la oportunidad que nos ha dado de abrir nuestros horizontes, quizá muy enfocados en nosotros mismos, con la ayuda de los hermanos y hermanas de las otras Familias que generosa y caritativamente nos acompañaron y que, vale la pena resaltarlo, también se sintieron reflejados e interpelados en este ejercicio de diálogo y discernimiento fraternos.
Esperamos que los frutos de este Capítulo puedan concretizarse poco a poco en el proyecto de vida de cada hermano y de cada Fraternidad, de modo que podamos avanzar juntos en la conformación con nuestro Señor Jesucristo, fuente y culmen de nuestro caminar como Hermanos menores.