¡Tengamos esperanza! El cordero que ha sido degollado por nosotros no está lejos. Está siempre presente en cada uno de nosotros y en cada una de las entidades de la Orden. Está presente en la Iglesia en medio de los desafiantes tiempos que vivimos, invitándola a ser, una vez más, “Iglesia Peregrina”, una “Iglesia pobre y para los pobres” en un itinerario con toda la humanidad y con la creación que camina en procesión hacia la vivencia del Reino de Dios. Dios está presente también en los variados eventos de la historia humana, aquellos buenos e incluso aquellos no tan buenos. Está allí ofreciendo su amor, misericordia y gracia a todos e invitando a retornar a él para ser salvos.
Abramos nuestras vidas a la invitación del Cordero, permitiendo que la llamada radical a seguir sus huellas como “hermanos menores” guíe nuestras vidas y nos impulse hacia adelante, yendo juntos a las periferias con una palabra de esperanza, y llevando la alegría del Evangelio a nuestros corazones.
La homilía completa del Ministro general: MG Homily Conclusion (English) MG Omelia conclusiva (italiano)