El domingo 27 de octubre, con la clausura de la segunda y última sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, concluyó el Sínodo sobre la Sinodalidad, en el que el mundo católico se ha confrontado y dialogado desde 2021, primero a nivel local y luego, en los dos últimos años, a nivel mundial.
Presentado por el Card. Mario Grech, Secretario General del Sínodo, no como una convención, sino como “una Asamblea Eclesial que ora”, conformada por personas “dóciles a la voz del Espíritu Santo”, el Sínodo mostró todas las diferencias presentes en la Iglesia contemporánea, entendidas no como divisiones, sino como riqueza, escucha mutua y búsqueda de armonía. Esto es lo que dijo el Card. Leonardo Ulrich Steiner, OFM, Arzobispo de Manaus (Brasil), quien también subrayó que en la Amazonia la sinodalidad es el camino a seguir, como lo es también en la Orden: la importancia de los laicos, de las religiosas misioneras, de las asambleas sinodales para escuchar a todos son ya una realidad en la Amazonia.
Un camino que, sin embargo, no se detiene aquí. El Documento final ya aprobado, al que no seguirá una exhortación apostólica del Santo Padre, es sólo un nuevo comienzo: de hecho, continuará el trabajo de los diez “Grupos de estudio” sobre temas particulares y, sobre todo, el Papa Francisco seguirá escuchando a los obispos y a las Iglesias, como él mismo dijo en su discurso a los participantes en el Sínodo el sábado 26 de octubre en el Aula Pablo VI. “La palabra clave es ésta: armonía. Lo que hace el Espíritu, la primera manifestación fuerte, en la mañana de Pentecostés, es armonizar todas esas diferencias, todas esas lenguas... ¡Armonía!”, dijo Francisco, muy consciente de que en el futuro habrá muchas decisiones que tomar, como testigos de la paz, “también aprendiendo a dar forma real a la convivialidad de las diferencias”.
Algunos de los temas sobre los que existen diferentes puntos de vista y que serán profundizados en los próximos meses se refieren al papel de la mujer en la Iglesia (n. 60), el diálogo con los creyentes de otras religiones (n. 123), la revisión de la liturgia (n. 27), la revisión de los procesos de formación para los candidatos al ministerio ordenado (n. 148), la competencia de decisión del obispo (n. 92), el papel de las Conferencias Episcopales (n. 129), el refuerzo de la cooperación entre la Iglesia latina y las Iglesias orientales católicas (n. 133), por citar sólo algunos.
Al concluir su saludo, el Santo Padre dijo: «Venimos de todas las partes del mundo, marcados por la violencia, la pobreza, la indiferencia. Juntos, con la esperanza que no defrauda, unidos en el amor de Dios derramado en nuestros corazones, podemos no sólo soñar con la paz sino comprometernos con todas nuestras fuerzas para que, quizá sin hablar tanto de sinodalidad, la paz se realice por medio de procesos de escucha, diálogo y reconciliación. La Iglesia sinodal para la misión, ahora necesita que las palabras compartidas vayan acompañadas por hechos. Este es el camino».
Participaron en el Sínodo siete de nuestros hermanos:
Card. Leonardo Ulrich Steiner OFM, Arzobispo de Manaus (Brasil)
Mons. Luis Gerardo Cabrera Herrera OFM, Arzobispo de Guayaquil (Ecuador)
Mons. Jaime Spengler OFM Arzobispo de Porto Alegre (Brasil, Presidente de la Conferencia Episcopal Brasileña - CNBB - y Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe - CELAM)
Héctor Miguel Cabrejos Vidarte OFM, Arzobispo de Trujillo (Perú)
Adrianus Sunarko OFM, Obispo de Pangkalpinang (Indonesia)
Mons. Franz Lackner OFM, Arzobispo de Salzburgo (Austria)
Fr. Joel Da Costa Pinto Cazemiro OFM (Prov. San Miguel Arcángel, Indonesia - nacido en Timor Oriental)
Descargar el Documento Final del Sínodo: Italiano
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