Todos los artículos habían llegado, listos para ser traduci- dos, cuando nos encontramos «bloqueadas»; desde entonces, las medidas restrictivas destinadas a limitar los efectos devas- tadores del Covid-19 están dando lugar a una «claustralidad» generalizada particular. El tiempo de Cuaresma y Pascua de 2020 son un tiempo muy especial para todo el mundo. Para nosotras, hermanas que vivimos en clausura, esto significa un tiempo de «nueva» y concreta comunión de oración y de dolor con los hermanos y hermanas que sufren.
Habíamos pensado en el n. 55 del cTc como un número que comunicase la «vida en abundancia» que recibimos. Nos pare- ce que tiene un fuerte significado ahora, a la luz de la situación actual.
De los textos aquí recopilados esperamos que podáis sacar vida, esa vida que brota del corazón de nuestras hermanas y de su relación diaria con el Dios vivo. Encontraréis historias personales o comunitarias; podréis escuchar voces que hablan directamente u oír su eco en la fraterna participación ofrecida por el P. Fernando, nuestro delegado general que ha visitado a las hermanas del África francófona.
Se nos da la oportunidad de caminar por diferentes sende- ros de vida abiertos por el Espíritu Santo en aquellos que aco- gen Su «operación santa» en la existencia humana ordinaria, y gracias a ellos. En el pasado y en el presente, abiertos al futu- ro. Culturas diversas, colores diversos, una única dirección: la nueva Jerusalén, donde está «el árbol de la vida con sus doce tipos de fruta, que produce sus frutos cada mes; y las hojas del árbol son para la curación de las naciones» (Ap 22, 2): vida en abundancia.
¡Feliz lectura!