En un día cargado de significado para la Orden de los Hermanos Menores, el Capítulo de las Esteras llegó a su conclusión el domingo de Pentecostés.
La jornada comenzó con la presentación y votación del Documento Final; posteriormente el secretario del Capítulo, Fr. Juan Isidro Aldana, agradeció a todos los participantes y colaboradores que lo hicieron posible. Seguidamente el Ministro general Fr. Massimo Fusarelli, en su discurso final, expresó su satisfacción por el desarrollo del Capítulo, destacando que este encuentro ha abierto “una nueva luz sobre el carisma mismo”. El Ministro enfatizó la importancia de mantener viva esta dinámica sinodal dentro de la Familia Franciscana, diálogo y escucha, señalando que esta experiencia influirá en la preparación del próximo Capítulo general.
El Capítulo culminó con la solemne Eucaristía en la Basílica de S. María de los Ángeles, presidida por el Vicario general Fr. Ignacio Ceja. Durante su homilía recordó el profundo significado de celebrar este momento en la Porciúncula, donde San Francisco pedía que se reunieran los Ministros de la Orden cada tres años. Además añadió: “Nos hemos reunido esta semana aquí cerca de la Porciúncula, durante estos días de la novena de Pentecostés, para escucharnos, dialogar y discernir en espíritu sinodal sobre nuestra vida y misión hoy, de manera que de verdad podamos ser signo profético para nuestro mundo”.
El Capítulo ha reunido a 150 participantes de diferentes partes del mundo, incluyendo religiosas y laicos, quienes han trabajado juntos en espíritu sinodal para discernir sobre la vida y misión de la Orden en el mundo actual. Este encuentro ha demostrado que, como señaló Fr. Cesare Vaiani, “el Espíritu de Pentecostés nos ayudó” a superar las barreras lingüísticas y culturales.
Con la conclusión del Capítulo, los participantes regresan a sus Provincias con el compromiso renovado de “ser signos de esperanza y profecía de comunión y de paz”, listos para implementar las conclusiones alcanzadas durante estos días de intenso trabajo y fraterna convivencia.
Leer la homilía de Fr. Ignacio Ceja