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En opinión de … Fr. Massimo Julio de 2023

29 Julio 2023

A finales del mes de junio, visité la Provincia de Santa Bárbara en Estados Unidos. Pude conocer personalmente a los hermanos que viven en esta tierra tan rica y multicultural, donde hay pobres y migrantes, a los que los hermanos reciben y sirven de muchas maneras diferentes y hermosas.  No lo hacen solos, sino compartiendo su carisma y su misión con muchos laicos.

También pude ver de cerca el proceso hacia la nueva Provincia de “Nuestra Señora de Guadalupe”, que unirá cinco de las siete Provincias actuales de EE.UU. a partir del 17 de octubre. Los hermanos han optado por afrontar un futuro distinto, no resignándose a la disminución numérica y a la pérdida de lugares y misiones. El objetivo es revitalizar la vida franciscana en Estados Unidos, reestructurando al mismo tiempo nuestra presencia. En este sentido, este camino es un signo de esperanza para todos en la Orden. Leer sabiamente los signos de los tiempos a la luz de la fe en Cristo muerto y resucitado nos lleva a atravesar con fe y capacidad de visión y elección nuestras situaciones de prosperidad y crisis.

Este mismo proceso les es de interes a otras entidades de la Orden y nos interroga sobre cómo queremos vivir este momento concreto de nuestra historia, que ya ha sufrido tantas transformaciones. A varios entre nosotros les da miedo que en este proceso la Orden muera en varias regiones. Algunos quizá piensen que debemos “resistir” todo lo que podamos.

Mirando con atención y con fe estos procesos, siento que puedo decir a todos que está surgiendo otra forma de existencia y de misión de nosotros, los Hermanos Menores.  No es suficiente “mantener” a toda costa y, además, no podemos hacerlo más. Por el contrario, necesitamos ayudar a generar nuevas formas de vivir y servir como hermanos y menores en nuestro tiempo. Para eso necesitamos una “reforma”, un cambio profundo y no sólo de fachada. Necesitamos redescubrir la forma del Evangelio vivida como hermanos, contemplativos en misión, con un ímpetu y una alegría añadidos, que sólo la fe puede generar. ¿Cómo hacerlo? No tengo recetas mágicas. 

Debemos preguntarnos si realmente lo deseamos o si las cosas nos van bien como están. Comprobar de nuevo si la experiencia de fe es el motor que nos mueve y nos hace atrevernos a dar pasos de conversión. No podemos hacerlo solos, sino en estilo sinodal, a la escucha de la voluntad de Dios, en diálogo unos con otros, escuchando atentamente a los laicos y a muchas personas de buena voluntad.

El Espíritu Santo, Ministro General de la Orden, nos lo pide. Que nos conceda frescura de fe y valentía para alimentar esta nueva perspectiva.

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Ministro General
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Fr. Massimo Fusarelli En opinión de Fray Massimo Redimensionamiento y Reestructuratión
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