El viernes 1 de marzo, dentro el magnifico Salone dei Cinquecento, en el Palazzo Vecchio, Florencia (Italia), tuvo lugar el segundo evento por el Centenario de la impresión de las Llagas, inaugurado el pasado 5 de enero en el Santuario del monte Alverna.
El encuentro llevó por título “Entre la gran tentación y el canto nuevo: pistas para un camino”, al cual participaron Fr. Massimo Fussarelli, Ministro general, Dario Nardella, alcalde de Florencia y Agnese Pini, periodista, directora de QN-La Nazione, Il Giorno, Il Resto del Carlino.
Este diálogo a tres voces fue moderado por Maria Federica Giuliani, asesora para las Confesiones Religiosas de la Ciudad de Florencia, y Fr. Matteo Brena OFM, Coordinador de la Comisión Regional para el VIII Centenario de los Estigmas.
“El título de este octavo Centenario es De las heridas, la nueva vida (ha dicho Fr, Matteo Brena) y es un título inspirado, convencidos de que de esas llagas puede surgir la vida nueva. Queremos celebrar este Centenario haciendo resonancia de la experiencia de Francisco de Asís como un don para todos los hombres, creyentes y no creyentes. Por esto hemos buscado un momento de diálogo en un lugar que representa significativamente la comunidad civil, para intentar trazar un camino común que ayude a comprender cuáles son las grandes tentaciones de hoy”.
Durante su intervención, Fr. Massimo explicó cómo San Francisco, después de su regreso de Tierra Santa y de haber renunciado al cargo de Ministro general de la Orden, pasó por un momento de sufrimiento y crisis, porque la Fraternidad estaba cambiando muy rápidamente y se estaba convirtiendo en algo diferente: “Francisco entró en una gran crisis, y después de la aprobación de la Regla subió al monte Alverna para retirarse y rezar, y allí sufrió una gran tentación”, dijo el Ministro. Luego narro cómo el Poverello bajó del monte Alverna reconciliado con Dios y consigo mismo, como un hombre nuevo: esta experiencia lo convirtió en el mas grande predicador del Evangelio y él mismo se hizo palabra y hombre de paz. “Espero que en este año, la celebración del Centenario de las Llagas nos ayude a cambiar lo que nos cuesta trabajo, es decir, la apatía, para que nosotros podamos convertirnos también en un signo de paz”, concluyó Fr. Massimo.
Darío Nardella ha subrayado como San Francisco, en su sencillez, se deja acercar por todos, especialmente por los jóvenes. Pra él, San Francisco es una experiencia… la de renunciar a todo. “Esta idea de renunciar a todo es fascinante y esta fascinación es la que sensibiliza a las personas”. El alcalde de Florencia añadió que, en un mundo en guerra, debemos "rehumanizar" todo, como lo hizo San Francisco: “El hombre se ha olvidado de ser hombre... ¿Cómo podemos humanizar la guerra? Ahora se habla de los muertos, del sufrimiento, como si no fuera nada; tenemos que humanizar más la vida humana, pero también los problemas medioambientales, la tecnología”, concluyó Nardella.
La directora Pini contó la experiencia de su visita al Alverna cuando era niña: quedó impresionada por Francisco que hablaba con los animales, ¡y después de esa experiencia quiso hacerlo ella también! Para ella San Franccisco habla a todos a través de su simplicidad, de la misma manera como a ella le habló cuando era niña. “El santo tenía una personalidad tan humana que creo que en aquella época era difícil reconocerle como santo; si yo hubiera vivido con él, ¿le habría reconocido? ¿O simplemente le habría llamado loco? Creo que no”.
A continuación abordó el tema de la inteligencia artificial, definiendila como un “gran poder”, un cambio que no podemos rechazar, sino que debemos aprender a utilizar para el bien. Recordó cómo Francisco, para cambiar la Iglesia, no salió de ella, sino que se quedó dentro: “Tenemos la posibilidad de renovar las cosas si estamos dentro”. Luego concluyó diciendo: “La otra enseñanza que nos da San Francisco sobre la inteligencia artificial se refiere a la importancia de reglas, igual que pidió una Regla para la Orden; porque las reglas nos ayudan a no extraviarnos”.