Uno con la naturaleza, uno por Laudato si’
CIUDAD DE PANAMÁ- El domingo 20 de enero del 2019, los voluntarios Laudato si’ se reconectaron con la naturaleza en el Parque Natural Metropolitano para entender la ecología integral y examinar individualmente aquello que es verdaderamente importante en la vida. El Movimiento Católico Mundial por el Clima, junto con la Orden de los Hermanos Menores de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (OFM JPIC) y un grupo de voluntarios compartieron y lideraron las conversaciones teológicas sobre nuestra casa común. Mientras sentían la brisa del viento, los jóvenes y los franciscanos caminaban entre los árboles y los animales que habitan libremente en el parque. Lo más interesante fue que los voluntarios también disfrutaron la yuxtaposición de la naturaleza enclavada en una ciudad llena de buses. Con exhortaciones grupales nos recordaron la importancia de desconectarnos de vez en cuando y disfrutar de lo que Dios ha creado para nosotros. Durante el retiro, se cuestionó a los voluntarios cuándo fue la última vez que se encontraron con Dios a través de la naturaleza. ¿Cuándo nos hemos detenido intencionalmente para estar en silencio? ¿Cuándo fue la última vez que reflexionamos sobre el impacto de la actividad humana en la naturaleza tranquila? Los voluntarios y los hermanos franciscanos examinaron la encíclica Laudato si’ en busca de frases que hablen a nuestro ser. Un voluntario compartió sobre cómo la cultura del descarte domina nuestra vida cotidiana llevándonos a ser más consumistas y que como católicos, el Papa Francisco nos llama a reevaluar nuestras acciones por el bien de los más pobres y vulnerables al cambio climático.Humanizando Laudato si’
CIUDAD DE PANAMÁ – Como el Papa Francisco nos recuerda constantemente, los jóvenes son el futuro del mundo y son los responsables de movilizar a la gente para resolver las crisis ambientales. Por esto, el Movimiento Católico Mundial por el Clima junto con la Orden de los Hermanos Menores de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (OFM JPIC) realizaron talleres para exponer explicaciones científicas sobre los problemas climáticos y humanizar la acción por el clima en todo el mundo. El día comenzó con presentaciones que explicaron los efectos negativos de los estilos de vida consumistas a nivel mundial y la dependencia a un sistema económico insostenible. Igor Bastos, del Movimiento Católico Mundial por el Clima, explicó la paradoja de la sociedad actual que muestra la necesidad de adquirir más riquezas mundanas a pesar de que más de la mitad del mundo es pobre y corre el riesgo de perder sus tierras debido al cambio climático. Además, el Fr. Germán Argueta OFM de El Salvador dijo que “cuando no respetamos la Tierra, no respetamos la humanidad”. Por tanto, es importante reconocer quiénes son las víctimas de la degradación ambiental para humanizar el cambio climático. Por la tarde, escuchamos a un panel de jóvenes que en sus regiones locales aceptaron el llamado del Papa Francisco a la acción. Ana Belén, de Ecuador, compartió una anécdota sobre el importante rol de la iglesia en proteger a las comunidades de la Amazonía. Cuando la construcción de una planta hidroeléctrica arriesgó sus comunidades, la iglesia realizó peticiones y se reunieron con personas importantes para hacer énfasis en la ilegalidad y la inmoralidad de ese tipo de proyectos. María Agustina Rodríguez Ortiz de Rosas de Argentina también compartió su encuentro personal por un problema de salud provocado por la contaminación del aire. Al desarrollar un tumor en la garganta, para ella fue urgente trabajar con las Hermanas de la Caridad para difundir el mensaje de Laudato si’ y elegir alternativas ecológicas en su vida diaria, como usar jabones naturales. En cuanto a Dayana Baño de Ecuador, Tatiana Rodríguez de Colombia y José Abad Sáenz de Costa Rica el mensaje común que expusieron fue la necesidad de que crezca una red de católicos comprometidos con la acción climática. “Como católicos, tenemos la obligación de seguir el Evangelio. Si Dios nos dio la tierra, necesitamos usar los recursos de manera sostenible. Si queremos un cambio, no podemos excluir a nadie “, dijo Abad-Saenz. Finalmente, para cerrar el día, los frailes franciscanos celebraron una misa en el Espacio Laudato si’’. Los voluntarios recibieron una bendición en preparación para la Jornada Mundial de la Juventud como agentes de la misión de cuidar nuestra casa común.Texto: Dewy Sacayan
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