Durante el segundo día del Capítulo de las Esteras, después de la oración matutina y la celebración de la Eucaristía en las diferentes lenguas, se presentaron las restantes Conferencias que componen la Orden: la Conferencia de Brasil y Cono Sur, la Conferencia Bolivariana, la Conferencia de Nuestra Señora de Guadalupe, la Africana Anglófona (ESAC) y la Francófona (CAF), la Transalpina (COTAF), y la Sudasiático-Australiano-Oceánica (SAAOC).
Entre las presentaciones que están suscitando mucho interés entre los capitulares: la hermana Bernadeta FMM de Indonesia, por ejemplo, quedó muy impresionada por el vídeo de la Conferencia de Guadalupe, “porque mostraron lo que el Papa Francisco nos pidió en Evangelii Gaudium, es decir, ser una Iglesia en salida, hacia los últimos y los pobres”. En su opinión, es una llamada valida en cualquier parte del mundo, incluso en Indonesia.
El Capítulo de las Esteras permite encontrar en un mismo lugar a una parte del gran mundo de las “hermanas franciscanas”: la Hermana Angélica, de las Hermanas Concepcionistas en México, dijo estar muy contenta de participar en este encuentro, sobre todo para conocer otras realidades del resto del mundo. En la misma línea estaba la hermana John-Marie, de las Hermanas Franciscanas de la Eucaristía, que vino con gran entusiasmo desde Estados Unidos a Asís para vivir el Capítulo de las Esteras, “una verdadera bendición”.
Por la tarde, después de una visita guiada a la Porciúncula, la asamblea se reunió en el Auditorio de la Domus Pacis para una presentación de la metodología de trabajo del “World Café”. A partir de mañana, de hecho, los capitulares se dividirán en 18 mesas y participarán activamente en la respuesta a algunas de las preguntas del Instrumentum Laboris, concretamente tres por cada núcleo temático (Carisma, Comunión, Misión).
El método, en un grupo tan numeroso como el nuestro, permite un intercambio participativo y constructivo entre personas de culturas y situaciones diferentes, sobre cuestiones relativas a la vida y a la misión; permite dialogar juntos, compartir opiniones y contagiarse, sintiéndose todos parte de un mismo grupo. Es un método que, gracias al contacto entre las personas del pequeño grupo, permite pasar a la asamblea con personas más involucradas, debidamente sensibilizadas y, por tanto, creativas.
La jornada concluyó con el rezo de Vísperas y, tras la cena, una velada de alegre fraternidad.