El sábado 26 de abril de 2025 en la Plaza de San Pedro se celebraron las exequias del Papa Francisco, con la presencia de miles de fieles provenientes de todo el mundo, lideres religiosos, sacerdotes, religiosos, jefes de Estado y delegaciones oficiales, el rito fúnebre fue presidido por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio.
En su homilía, el Cardenal recordó particularmente las palabras del Papa: “La felicidad está más en dar que en recibir”, y subrayó que “fue un Papa entre la gente con el corazón abierto hacia todos”. Al final recordó que “El Papa Francisco solía concluir sus discursos y encuentros diciendo: ‘No se olviden de rezar por mí’. Querido Papa Francisco, ahora te pedimos a ti que reces por nosotros y que desde el cielo bendigas a la Iglesia, bendigas a Roma, bendigas al mundo entero”.
Al término de la celebración, la primera según la nueva edición del Ordo Exsequiarum Romani Pontificis deseada por el mismo Francisco y aprobada el 29 de abril de 2024, el cortejo fúnebre partió desde San Pedro hacia la Basílica de Santa María Mayor, la más pequeña de las cuatro basílicas papales y la única dedicada a la Virgen, para la sepultura. En el atrio, cerca de cuarenta personas entre pobres, personas sin hogar, detenidos y migrantes, cada una con una rosa blanca, rindieron un último homenaje al “Papa de los pobres”.
El rito funerario fue presidido por el Cardenal Kevin Joseph Farrell, Camarlengo, y concluyó a las 13.30 horas.
Fue el propio Papa francisco que eligièo el lugar de su sepultura, en su Testamento se lee: “Deseo que mi último viaje terrenal concluya precisamente en este antiquísimo santuario Mariano donde acudía para orar al inicio y al término de cada Viaje Apostólico para confiar confiadamente mis intenciones a la Madre Inmaculada y agradecerle por su dócil y maternal cuidado. Pido que mi tumba sea preparada en el nicho de la nave lateral entre la Capilla Paulina (Capilla de la Salus Populi Romani) y la Capilla Sforza de la mencionada Basílica Papal como se indica en el anexo adjunto. El sepulcro debe ser en tierra; simple, sin particular decoración y con la única inscripción: Franciscus”.
Por las calles de la ciudad fueron miles los fieles que acompañaron al Santo Padre, Obispo de Roma, hasta el final de su camino terrenal.