Del 7 al 9 de agosto de 2026 celebramos nuestra Asamblea en la Curia general de la Orden de los Hermanos Menores, en Roma, con ocasión del VIII centenario del tránsito de san Francisco. La Asamblea estuvo presidida por el Ministro general, Fr. Massimo Fusarelli, OFM, con la participación del Definidor general, Fr. Konrad Cholewa, OFM. Nosotros, los hermanos de la Fundación San Francisco, comprometidos con el servicio a la Iglesia y a la Orden en la Federación Rusa, participamos en este encuentro cinco hermanos de manera presencial y dos en línea.
Reunidos en torno al icono de los discípulos de Emaús, hemos pedido que su camino, de la decepción a la esperanza, ilumine el nuestro y nos fortalezca en nuestra peregrinación; un paso del peso del presente hacia un nuevo comienzo.
También nos acompañó la meditación el pasaje del Evangelio en el que Jesús calma la tormenta. No ocultamos nuestro cansancio; somos pocos y estamos dispersos en una tierra exigente, donde con frecuencia el viento parece soplar en contra. Sin embargo, el Evangelio no nos promete un camino libre de dificultades; nos ofrece algo mucho más grande: la certeza de que el Señor camina con nosotros y es capaz de hacer arder nuestro corazón.
Nuestra presencia no se sostiene en grandes números ni en circunstancias favorables, sino en la presencia de Aquel que, cuando nos faltan las fuerzas, se convierte en compañero de camino.
En definitiva, hemos redescubierto en el Evangelio una certeza fundamental, mantener la mirada fija en Jesús, que camina con nosotros y da sentido a nuestra vida y a nuestra misión. Solo Él es el fundamento que no vacila. Desde esta certeza, hemos reafirmado el sentido y la importancia de nuestra presencia en Rusia.
Hemos decidido concentrar nuestros esfuerzos en fortalecer la calidad de nuestra vida fraterna y las relaciones con quienes, religiosos y laicos, comparten el carisma franciscano. Asimismo, hemos renovado nuestro compromiso con la escuela Nacimiento del Señor de Novosibirsk y con los servicios pastorales que nos han sido confiados: la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús y el seminario María, Reina de los Apóstoles, en San Petersburgo; y la parroquia de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, en Novosibirsk.
También decidimos concentrar nuestros recursos y esfuerzos en el acompañamiento de los jóvenes católicos para ayudarlos a descubrir, seguir y hacer fructificar su vocación. Del mismo modo, queremos pedir al Señor que nos muestre nuevos caminos para servir a los pobres.
Ahora, como los discípulos de Emaús, nos levantamos y nos ponemos nuevamente en camino, con la esperanza de que también en otros hermanos nazca el deseo de venir a servir a la Iglesia y a la Orden en Rusia. ¡Piénsenlo, hermanos! Esta misión también los espera.
Que el Señor nos guarde en su paz.
Los hermanos de la Fundación San Francisco