Memoria porque agradecemos los dones y la siembra de muchos hermanos que fueron parte de estos 50 años, mediación significativa en la animación de nuestro carisma y en el movimiento que significó la propuesta del Concilio Vaticano II y de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas. Memoria agradecida que nos llevó a celebrar en un ambiente festivo la riqueza histórica de la UCLAF, que nos permite y compromete a seguir haciendo camino. Agradecemos a los hermanos Javier Mac-Mahón, Salvador Gurrieri; Tarcisio Schmidt, Edgar Santos; Guido Zegarra, iniciadores de esta historia, entre otros, que viven entre nosotros y nos animan a la esperanza. Profecía porque los Hermanos Menores somos hijos y herederos de una Iglesia profética, misionera y de mártires. Los testimonios de Mons. Romero recientemente canonizado, de los hermanos Fr. Tulio Maruzzo ofm y Luis Obdulio Navarro ofs Mártires de Guatemala, entre muchos otros, reclama en nosotros una renovada entrega en nuestra carismática forma de mirar, comprender y transformar la realidad. Queremos vivir el Evangelio, fuente de nuestra vida y misión, para hacer profecía de mayor dignidad y humanidad para los empobrecidos de nuestro Continente. Profecía porque reunidos para conocer, comprender y compartir lo que el Señor nos dice en el presente de nuestras Entidades, hemos tomado conciencia de las sombras y de los desafíos a los que nos interpela nuestro continente: la violencia que en diversas formas se deja sentir; la movilidad humana de miles de hermanos nuestros que migran a otras tierras; nos duele la situación sociopolítica y económica en varios de nuestros países, entre ellos, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Haití, la situación reciente en Brasil y nos lastima la miseria de nuestra Iglesia en sus escándalos. Profecía porque nos sentimos desafiados por el caminar de nuestros pueblos en esperanza y solidaridad; por el llamado carismático del cuidado de nuestra Casa común, la hermana y madre tierra; por el impulso de nuestros jóvenes; por la búsqueda de renovación del Papa Francisco; y por lo que el Espíritu dice a los hermanos Menores en el reciente documento del CPO. Memoria y Profecía, porque como discípulos y misioneros renovamos nuestra identidad carismática de hermanos y menores para seguir anunciando el Reino de un Dios que vive en medio nuestro, que nos anima a la apertura y al discernimiento, a la imaginación y a la creatividad ante los desafíos contemporáneos. Memoria y Profecía porque creemos en los nuevos caminos de encarnación del carisma. Con los ojos y el Espíritu de Jesús de Nazaret y de nuestro hermano Francisco, renovamos nuestra identidad de hermanos y menores entre los pobres, cualificación de nuestra vida, y como nos enseñó el Consejo Plenario de Bahía, “los pobres son nuestros maestros, los pobres nos evangelizan”.Hemos acordado: Animados por la fe de nuestros pueblos, por sus plegarias y compromisos; y en el abrazo materno de la Guadalupana los saludamos agradeciendo sus fidelidades deseándoles la Paz que viene de Dios.
Hermanos Ministros y Custodios Provinciales de América Latina y el Caribe