Del 26 de febrero al 1º de marzo de 2026, el Ministro general, Fr. Massimo Fusarelli, y el Definidor general para Asia y Oceanía, Fr. John Wong, visitaron la Fundación San Francisco en Myanmar. Dicha Fundación forma parte de la Provincia San Pedro Bautista en Filipinas.
Los visitantes pasaron dos días con los frailes en Yangon y otros dos en Pyin Oo Lwin, una pequeña ciudad situada en las colinas, a aproximadamente dos horas por carretera al este de Mandalay. En Pyin Oo Lwin fueron acompañados por Fr. Francis Saow Kay Zar, Presidente de la Fundación, y se unieron a ellos Fr. Lino Gregorio Redoblado, Ministro provincial, y Fr. Angelito Andig Cortez, Secretario provincial.
Myanmar es un país al sureste asiático con más de 54 millones de habitantes y, desde el golpe de Estado de 2021, está gobernado por una administración militar. Según datos recientes, alrededor del 88 % de la población es budista, mientras que los católicos representan un poco más del 1 %. La gente es en gran parte profundamente religiosa, amable y trabajadora, con tradiciones culturales ricas y diversas entre los distintos grupos étnicos.
La realidad de la actual guerra civil afecta profundamente a la vida cotidiana. Muchas zonas del país, especialmente las rurales, son escenarios de enfrentamientos. Los traslados están limitados y hay numerosos puestos de control. Algunos viajes que antes duraban cuatro horas pueden llegar a durar ahora hasta dos días, cuando es posible realizarlos. La pobreza y el nivel bajo de educación se ve en todas partes, especialmente en los pueblos. Hay sufrimiento en todos los frentes, sobre todo entre los más pobres. No faltan historias trágicas de violencia, abusos, trata de personas, secuestros, niños soldados y bombardeos de casas, iglesias y conventos. Muchos de estos episodios no aparecen en los medios de comunicación internacionales.
En este contexto, la Orden de los Hermanos Menores mantiene una presencia pequeña y a la vez dinámica. Inició como una misión internacional y no faltaron dificultades. Con la intensificación del conflicto, todos los misioneros extranjeros de la Orden tuvieron que abandonar el país. Los cinco frailes locales de profesión solemne, entonces todos menores de cuarenta años, asumieron la guía de la Fundación y garantizaron la continuidad de la vida y de la misión, respondiendo a las necesidades del pueblo de Dios.
Hoy se observa un crecimiento sano en las vocaciones, en la formación y en la misión. Actualmente hay quince jóvenes en distintas etapas de la formación inicial en Myanmar y otros once entre postulantes y novicios en Filipinas. Los frailes poseen una pequeña propiedad en East Dagon, suburbio popular de Yangon, y un terreno cerca de Pyin Oo Lwin donde han plantado árboles y prevén cultivar café para sostenerse en el futuro.
En Pyin Oo Lwin viven con sencillez en dos casas pequeñas que les cedió una diócesis cercana. Trabajan en el huerto para su propio sustento y para mantener un orfanato que alberga entre cuarenta y cincuenta niños, en su mayoría víctimas de la guerra o del tráfico de personas. Colaboran estrechamente con las Hermanas Franciscanas de San Luis Gonzaga (FSAG) y con las Hermanas Franciscanas Misioneras de María (FMM), a quienes se debe en gran parte la presencia de la Orden en el país.
Los frailes y los jóvenes en formación también participan en el servicio pastoral en una parroquia diocesana frecuentada principalmente por poblaciones autóctonas y migrantes. A pesar de las dificultades y los peligros, también se han comprometido en intervenciones de emergencia, como fue el terremoto que azotó la región de Mandalay en 2025.
Durante la visita, el Ministro y el Definidor generales se reunieron con la Familia Franciscana en Yangon y Pyin Oo Lwin, incluyendo integrantes de la Orden Franciscana Seglar (OFS), y pudieron saludar al obispo emérito de la diócesis de Lashio, quien ha apoyado generosamente la misión de los frailes.
Durante la visita, y en el marco del 800º aniversario del Tránsito de San Francisco, se plantaron árboles en el jardín del convento de Pyin Oo Lwin, iniciando un proyecto para plantar 800 árboles como signo vivo de renovación y esperanza.
Fr. Massimo y Fr. John quedaron profundamente impresionados por la vitalidad, la unidad de visión y la resiliencia de la Fundación. La fraternidad, minoridad y sencillez impregnan sus vidas cotidianas. El compromiso con una autosostenibilidad progresiva y la clara elección de promover la espiritualidad franciscana a través de la educación y el acompañamiento de los jóvenes más pobres, especialmente los adolescentes indígenas, ofrecen una esperanza concreta y bien fundada para el futuro de la Orden en Myanmar.