En Lisboa, en Portugal, se llevó a cabo un importante encuentro los días 29 y 30 de enero de 2025, el cual reunió a los Definidores de las cuatro Provincias franciscanas de la Península Ibérica (Arantzazu, Santiago de Compostela, Inmaculada Concepción y Santos Mártires de Marruecos), contando con la presencia del Ministro general, Fr. Massimo Fusarelli, y el Definidor general, Fr. Cesare Vaiani.
El encuentro se caracterizó por un cálido ambiente de hospitalidad fraterna por parte de los hermanos portugueses al igual que vio a los participantes comprometidos en un camino de oración, reflexión y diálogo sobre el futuro de la presencia franciscana en la Península Ibérica. La metodología participativa, hábilmente guiada por Fr. Massimo y Fr. Cesare como facilitadores, permitió construir un clima de apertura y confianza mutua.
La dinámica de las “raíces comunes” fue particularmente significativa, en la cual, los hermanos divididos en grupos interprovinciales compartieron momentos valiosos de su vocación franciscana y experiencias positivas de colaboración entre las Provincias. Este momento puso de manifiesto el rico patrimonio espiritual y pastoral que comparten las cuatro Provincias.
Mediante la metodología del World Café, los participantes exploraron en profundidad la realidad actual, enfrentándose a retos, recursos, miedos y esperanzas. Esto les permitió construir una visión compartida y realista de la situación actual y las perspectivas de futuro.
En el encuentro se puso de manifiesto la voluntad común de reforzar la colaboración en distintos ámbitos, desde la formación inicial y permanente a la pastoral juvenil y vocacional, desde el compromiso educativo a la valorización del Camino de Santiago y otros lugares significativos de la presencia franciscana en la Península.
La presencia y la contribución del Ministro y del Definidor generales ayudaron a los participantes a situar su reflexión en el contexto más amplio de la renovación de la Orden, alentando una mirada de esperanza hacia el futuro.
El encuentro concluyó en un clima de gratitud por el camino compartido y de confianza en las perspectivas que se abren para el futuro de la presencia franciscana en la Península Ibérica.