El día 14 de marzo, el Santo Padre Francisco recibió en audiencia al Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, y autorizó la promulgación del Decreto relativo a las virtudes heroicas de la Sierva de Dios Elizabeth Jacobucci, religiosa profesa de las Hermanas Franciscanas Alcantarinas, nacida en Trevi de Lazio, diócesis de Anagni, el 23 de julio de 1858 y fallecida en Meta de Sorrento, diócesis de Sorrento, el 10 de febrero de 1939.
La Venerable Elizabeth Jacobucci, generosamente fiel a su vocación franciscana entre las Hermanas Franciscanas Alcantarinas, pasó toda su vida en el delicado oficio de cuestora.
De esta manera, contribuía activamente a la subsistencia de los huérfanos y ancianos confiados al cuidado del Instituto. Durante aproximadamente cincuenta años, recorriendo los caminos de la península sorrentina, hizo de su humilde servicio una auténtica misión.
Tenía el don de saber escuchar y sentir compasión ante cualquier caso de necesidad. Sus palabras, sencillas pero sabias, dieron frutos de consuelo y de paz. La Eucaristía era el centro de su jornada y la vida entre hermanas el consuelo de sus dificultades. Su estilo de vida basado en el silencio, la discreción y la humildad la caracterizó hasta el final de sus días.
Después de su fallecimiento, su recuerdo siguió siendo una bendición para quienes tuvieron la oportunidad de haberse acercado a ella, de modo que en 1965 se inició el proceso de beatificación.