Del 1 al 7 de abril de 2026, con el trasfondo de la Semana Santa y de la Pascua, Fr. Massimo Fusarelli, Ministro general, y Fr. César Küllkamp, Definidor general, realizaron una visita fraterna a la Provincia de la Santa Cruz, en el estado brasileño de Minas Gerais.
El contexto pascual dio a la visita un tono muy particular. En las comunidades de São João del Rei, Divinópolis y Betim, el Ministro general presidió las celebraciones de la Semana Santa e integró la vida ordinaria de las parroquias y de las fraternidades como hermano entre hermanos. Los momentos de oración, de compartir y de encuentro con las comunidades cristianas y con las religiosas franciscanas marcaron estos días con una presencia que va más allá de una simple visita institucional.
El día de Pascua tuvo lugar el encuentro con los profesos temporales y sus formadores, un momento de verificación serena y constructiva del camino formativo en curso. Después se realizó el encuentro con los 11 postulantes actualmente presentes en la Provincia, signo concreto de vitalidad y esperanza para el futuro de la Orden en esta tierra.
El encuentro con el Definitorio y la asamblea con todos los hermanos ofreció al Ministro general la ocasión de compartir algunas reflexiones nacidas de la escucha: gratitud por la entrega de los frailes y por el compromiso misionero en uno de los estados más grandes de Brasil, y al mismo tiempo algunas fidelidades que custodiar y renovar, como la vida fraterna auténtica, la calidad de las relaciones y de la comunicación entre hermanos, una apertura más audaz a la misión, los caminos de reconciliación, así como la economía fraterna y la sostenibilidad futura de la Provincia.
También visitaron a las Hermanas Pobres de Santa Clara, compartieron con los educadores y los jóvenes estudiantes del Colegio San Antonio de Belo Horizonte, y conocieron algunas obras sociales, signo de una presencia fraterna que alcanza no sólo las iglesias, sino también las periferias de la vida.
Al final, Fr. Massimo se llevó de esta visita una profunda gratitud: por el contexto pascual que dio sabor y hondura a cada encuentro, por la acogida cálida y fraterna recibida en todas partes, y por la posibilidad de un diálogo franco y constructivo con los frailes, una mirada a la vez honesta y llena de esperanza, dirigida al futuro de la Provincia y de su misión en el corazón de Brasil.