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Funeral de Fr. Hermann Schalück

Paderborn (Alemania), 5 de febrero

05 Febrero 2024

En la iglesia San José del convento franciscano de Paderborn, Alemania, se celebró el 5 de febrero el funeral de Fr. Hermann Schalück, Ministro general de la Orden de 1991 a 1997.

Estaban presentes, junto a los hermanos de la Provincia de Santa Isabel, los Definidores generales Fr. Joaquín Echeverry y Fr. Jimmy Zammit, como Delegados del Ministro general, y algunas hermanas de varias congregaciones, así como familiares y fieles. 

La Eucaristía fue presidida por Mons. Ludwig Schick; al iniciar la ceremonia Fr. Markus Fuhrmann, Ministro provincial de la Provincia de Santa Isabel, dijo: “Con Hermann Schalück hemos perdido a un hermano con un profundo sentido de la fuerza profética y visionaria del Evangelio. Fue un hombre de diálogo, un constructor de puentes entre religiones y culturas, pero también entre formas muy diferentes de pensar y creer en la Iglesia universal. Su pensamiento y su palabra dieron vida a la amplitud y profundidad de la Buena Nueva”.

Fr. Heribert Arens, OFM, quien predicó la homilía, habló con cariño de la figura de Fr. Hermann, contando cómo había nacido en una pequeña ciudad, “demasiado pequeña para su mentalidad: ¡todo era siempre demasiado pequeño para él!”. 

Fr. Heribert continuó recordando que Fr. Hermann fue el Ministro provincial más joven de la Provincia de Sajonia, y que su formación se basó en San Agustín y San Buenaventura. “Yo lo conocí en el colegio, era un hombre que siempre estaba en la búsqueda y cuando tenía un sueño, se decía a sí mismo y a los demás: «¿Por qué no puedo realizarlo?».

Fr. Hermann pasó varios años en la Curia general, primero como Secretario general para la Formación y los Estudios, posteriormente como Definidor general y, por último, desde 1991 hasta 1997, como Ministro general. No era posible encerrar su pensamiento, su persona, en una caja”, afirmó Fr. Heribert, “porque siempre intentaba mirar más allá: inspirado por Pablo VI, tenía una visión de la misión de la Iglesia en todo el mundo, que iba más allá del punto de vista occidental, mirando en cambio al crecimiento de las Iglesias locales y fomentando el diálogo entre ellas y con ellas”.

La homilía terminó con una imagen muy evocadora: “Para Fr. Hermann la vocación era muy importante: se dejó llamar por Dios hacia nuevos horizontes, nuevas ideas, nuevos compromisos. Ahora recibió la llamada definitiva de Dios: a su presencia”.

Antes de enterrarlo, se celebró un momento de oración en la capilla del cementerio oriental de la ciudad, donde los hermanos y familiares le dieron el último adiós.

En su carta de pésame, el Obispo Dr. Georg Bätzing, Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, escribió: “Su presencia en todo el mundo era impresionante, al igual que su incansable compromiso como conferencista en congresos católicos, como representante de la organización de ayuda MISSIO y su trabajo en academias católicas. Fr. Hermann Schalück era, por así decirlo, un 'Padre Internacional', lo que también tenía que ver con su larga responsabilidad como Ministro general de su Orden. Como Conferencia Episcopal, estamos agradecidos de que Fr. Hermann Schalück nos haya acompañado como asesor de la Comisión de la Iglesia Mundial y nos haya recordado siempre que no debemos olvidarnos de mirar al mundo y a los pobres”.

Los hermanos de la Provincia de Santa Isabel expresaron palabras de profundo dolor por la pérdida Fr. Hermann. “Muchas personas de la Familia Franciscana apreciaban su inteligencia, sus conocimientos casi 'enciclopédicos', su rico don de lenguas, su fe inquebrantable con sus preguntas y dudas”, escribió Fr. Stefan Federbusch, Vicario Provincial, en su comunicación a la Curia general. “Incluso en su vejez, era un oyente y consejero sensible. Muchos le echarán de menos”.

En su carta publicade el 27 de enero, día del paso a la vida eterna Fr. Hermann Schalück, Fr. Massimo Fusarelli recordó su don de escucha y su capacidad para leer los tiempos: “Siempre he apreciado de Fr. Hermann, especialmente cuando era nuestro Ministro general, la apertura de fronteras al mundo que supo dar a nuestros discursos y horizontes. Intuyó hace tiempo la crisis de un cierto modelo de vida religiosa y supo mostrarnos un paso más largo. Sintió con fuerza la urgencia de un compromiso mundial en favor de los pobres y del cuidado de la creación, alimentado por una profunda espiritualidad franciscana, se lee en la carta”.

Esta capacidad de escuchar y leer los signos de los tiempos fue el tema de la homilía que Fr. Hermann, entonces Ministro General, pronunció en la apertura del Capítulo de 1997, celebrado en Santa María de los Ángeles. “Durante estas tres semanas”, dijo, “en una actitud de escucha, oración y discernimiento, compartiremos experiencias, evaluaciones y propuestas para el futuro. Lo haremos pasando «de la tradición a la profecía». [...] Nuestra actitud fundamental, sin embargo, no será sólo hacia el pasado. Hoy escucahamos la llamada a ser portadores de luz y esperanza para nosotros mismos, para la Familia franciscana, para la Iglesia y para el mundo. Estamos invitados hoy a ser fieles de una manera dinámica, pro-positiva, profética, para vivir, en esta nueva época, el significado. Por eso, después del encuentro con el Señor y con nuestros hermanos, desde la Porciúncula partiremos de nuevo hacia horizontes nuevos para vivir y anunciar el Evangelio de Jesucristo, como lo hizo Francisco.” (Acta Ordinis Fratrum Minorum, An. CXVI, Maii – Augusti 1.997 Fasc. II, pp. 164-165). 

Bendigamos al Señor por haber dado a la Orden un hermano como Fr. Hermann: ¡a él la paz y el bien en la luz eterna de Dios!

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